«Menem es una forma de ser del peronismo»

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Entrevista a Federico Levín, guionista de la serie Menem
 
Por Gonzalo León
 
  Menem es una serie de seis capítulos dirigida por Ariel Winograd y creada por Mariano Varela, que el 9 de julio se estrenará por Amazon Prime, después de haber tenido un litigio judicial que retrasó su
exhibición. Los protagonistas son Leonardo Sbaraglia como el ex Presidente Carlos Menem y Giselda Sicialini como su esposa Zulema Yoma, ambos actores muy conocidos por sus papeles en Relatos salvajes y Envidiosa. Hasta el momento es la única temporada, pero no se descarta que tenga otra, porque la serie abarca desde 1988-1989 hasta la muerte de Carlos Junior, a mediados de los 90.
Federico Levín es escritor con varios libros publicados (está incluido en la antología La última
gauchada, que publicó editorial Alquimia en Chile). Desde hace varios años se dedica al cine y es uno de los guionistasde esta serie.
Estamos en un bar de San Telmo en Buenos Aires, y Federico se lanza a explicar cómo llegó a trabajar en la serie, que ya está dando que hablar.
 
 
Por lo que tengo entendido, tú entraste al proyecto Menem cuando ya había un cuerpo de
guionistas investigando. ¿Qué había escrito o desarrollado en ese momento? ¿Era un biopic u
otra cosa?
Yo creo que lo que Mariana Levy (la otra guionista con la que entramos y venimos trabajando hace un tiempo) y yo le introdujimos al proyecto fue que dejó de ser un biopic. Me parece que con lo que la gente se va a encontrar es con una ficción pura y dura,una ficción política,de época,con un protagonista basado en un personaje real. Para nosotros, lo que los productores nos mostraron era un gran trabajo de investigación: horas de entrevistas con personajes interesantes e importantes de la época, pero lo que nosotros incluimos, aunque suene paradójico, fue sacar cosas de la realidad, porque no había manera de contar si se pretendía volcar toda la información que había. Porque es muy vasto lo que sucedió en esos años, inabarcable. Si uno intentaba ir por la biopic clásica, tenía que decir, por ejemplo, quiénes eran los que rodeaban a Menem, y eso implicaba no contar a Menem, por eso
tuvimos que eliminar cosas.
 
¿Se eliminó la cultura menemista y se centró todo en el personaje?
No tanto, porque todo lo que se cuenta es cultura menemista y lo que se eliminó finalmente fue
información. De hecho, algo que va a ser sorprendente es que todos esos personajes que rodeaban a Menem fue la primera gran decisión de eliminación narrativa y los reemplazamos por dos asesores
llamados Ayala y Silverman, que son inventados y que nos permiten contar la historia sin cazarnos con los hechos reales. Fuimos más precisamente por lo que decís: contemos la cultura menemista.
 
¿Y en qué consiste la cultura menemista que aparece en la serie: es lo de pizza con champagne?
Es esa fusión entre el mundo del espectáculo con el mundo de la política: pizza con champagne. Cierta cosa disparatada de cruces con registros que no existían hasta los 90, como ver a un Presidente rosqueando política en la mesa de Mirtha Legrand. El menemismo  es el momento de esplendor de
cierto disparate que acá no existía, y creo que fue bastante vanguardia en el mundo.
 
¿Se podría decir que el menemismo era una frivolidad que hacía política o era una política que
se rebajaba a la frivolidad?
Lo que intentamos contar como hipótesis narrativa es que hay algo que Menem trae con su impronta, desde antes de ser gobernador de La Rioja, que es el uso eficaz de la imagen y de llamar la atención. Y eso él siempre lo usó para hacer política. Hoy quizás la política para los políticos es un medio para mostrarse, pero para Menem mostrarse era una forma de hacer política. Y él había descubierto que por sus características personales era eficaz y calzó perfectamente con lo que estaba pasando en el país y en el mundo. Cuando Menem asumió, yo tenía 7 años, entonces para una persona de 43 que escribe una serie sobre Menem es un ejercicio difícil ubicarse en el hecho histórico de que cuando Menem asume lo hace en el mismo año que cae el Muro de Berlín. Eso me llamó la atención y me hizo poner
en contexto esa afirmación de cierta gente de que Menem vendió la patria a los yanquis.
 
¿Menem era liberal cuando llegó al poder?
La sensación que tuvimos fruto de la investigación es que cuando Menem está llegando al poder todavía no tenía ninguna ideología liberal a mano. De hecho, él como gobernador de La Rioja no era para nada liberal, pero él se había ido acomodando a distintos movimientos. Por ejemplo, no era tan enemigo de los militares como otros gobernadores. La Argentina de Alfonsín estaba alineada con los
países árabes (que eran los no alineados), entonces el tema que se ve en la serie Iosi de que Argentina  estaba construyendo un misil para venderle a Egipto es la realidad de la política exterior de Argentina hasta ese momento.Y Menem iba a seguirla misma línea, pero él, siendo árabe, tiene los primeros quiebres con esos países. Nosotros no nos jugamos por ninguna hipótesis investigativa, pero volverse liberal fue quizás ir tras quien tenía la caja. Él,como gobernador, sabía que cuando venía a Buenos Aires tenía que convencer a quien tenía la plata (el Presidente), y me parece que él como Presidente actuó un poco como gobernador. Solo que la capital ya no eraBuenos Aires, sino Washington. Y cuando iba, bailaba, les regalaba el poncho, todo. Igual esa pequeña política provincial es la que hizo siempre. Cuando era gobernador, para desactivar un conflicto sindical que tenía fue a ver una pelea de box con un tapado rosa hasta los tobillos, y al día siguiente la tapa del diario no hablaba del conflicto, sino del tapado rosa. Y sigue con ese modus  operandi cuando es Presidente, porque es lo que le funciona.
 
 
¿Trataron los atentados terroristas a la embajada de Israel y a la AMIA?
Nosotros, como te he venido diciendo, no aspiramos a revelar una verdad de los hechos sino que planteamos una hipótesis narrativa. Y en este caso, esto nos sirvió para contar un punto de oscuridad al que accede el protagonista y su entorno y del que no hay vuelta atrás. Contamos cómo él sigue yendo
para adelante y extrema las decisiones que venía tomando, perdiendo sus matices humanos y convirtiéndose en esta bestia oscura. Mostramos el intento que hace a nivel mediático de congraciarse con la comunidad judía, un intento fallido, donde está esa escena icónica en el cementerio con él llorando, que todo el mundo marcó en su momento que era impostada. En la serie contamos el detrás de cámara de toda esa construcción.
 
Uno de los videos promocionales de la serie muestra a Leonardo Sbaraglia golpeándole la
puerta a una mujer, y luego de saludarla le dice que quiere ser Presidente, y la mujer le
responde: “¿Presidente de qué?”.
Esto está dentro de los hechos más fehacientes, que es cómo fue la campaña interna del Partido Justicialista. El que ganara la interna sería Presidente, no había ninguna duda de eso, en un contexto
donde Alfonsín ya había anunciado que iba a dejar el poder. Cafiero era el líder del justicialismo de la provincia de Buenos Aires y Menem era un riojano ignoto, por lo que él tenía que darse a conocer. Esa recorrida puerta a puerta, que es la que mencionás, es real y no es tan inverosímil, pero es una
recorrida por las puertas de los militantes del partido. Y él hace ese recorrido por todas las provincias.
 
Igual ese recorrido es reperonista.
Total. Para mí, y no creo que esto se vea en la serie, Menem es una forma de ser del peronismo.
Después el peronismo lo niega, no lo asume como propio, pero hay una ética de ganar primero y
después ver cómo se administra el triunfo, que es la quintaesencia del peronismo.
 
La elección de Sbaraglia como protagonista podría ser impugnada, pero yo pienso que si Menem actuaba como galán, no sería raro que un galán como Sbaraglia actúe como Menem.
Está bueno eso, pero desde que me enteré que iba a ser Sbaraglia me gustó la elección. Es una apuesta total del director Ariel Winograd. Pero había otros de mi entorno que dudaban justamente por esto: un tipo alto, lindo, cómo va a ser de Menem. Y está bueno para pensar cómo se traspolan los hechos reales a la ficción audiovisual. Y ahí depende lo que quieras contar, porque efectivamente Menem era petiso y feo, pero mucho más importante que eso era su seducción. Efectivamente lo que está traduciendo la ficción es eso. Nosotros investigando, siempre llegábamos a la misma anécdota, sea quien sea que te la contara, y es la siguiente: muchos lo detestaban pero, cuando lo conocían, salían
poco menos que menemistas.
 
 
Daba la sensación desde Chile, porque el menemismo lo viví desde allá, que Argentina sale al mundo durante sus mandatos: llega Madonna, los Rolling Stones, Michael Jackson. Y con todas esas estrellas del pop se reúnen Menem. ¿Usaron esas visitas?
No las usamos, y es de las cosas que cualquiera te hubiera dicho “Hey tenés que tener la imagen con Madonna”, pero preferimos pasar de largo, porque no podíamos. Sí, desde lo político elegimos contar su vínculo con Bush para introducir una complejidad en el capítulo de los levantamientos militares
carapintadas. Era muy complejo lo que pasaba con ellos, de hecho el capítulo va a recibir críticas por esto, porque era muy difícil narrar de manera simple y quizás por intentar contar mucho puede que haya quedado confuso. Pero al menos logramos incluir algo que no se recuerda mucho y es que el levantamiento de Seneildín coincide con la primera visita de George Bush padre, y ahí se ve cómo
Menem está haciendo los dos movimientos: hacia afuera y hacia adentro. Y algo para recordar es que Seineldín, amigo de la esposa de Menem, era antinorteamericano. Y la reivindicación de los
carapintadas estaba teñida con una pátina ideológica antinorteamericana. Entonces cuando Menem enfrenta este levantamiento y está recibiendo al presidente de los Estados Unidos, es una ofrenda que
le hace a Bush esa represión bestial, que debe haber sido una de las máximas represiones desde la recuperación de la democracia.
 
Pero con el apoyo de Estados Unidos.
Sí, y es un mensaje clarísimo y lo hace con su ejército.Y al otro día va a lo de Mirtha y ella le dice que los argentinos están muy preocupados por lo que pasó. Y Menem le responde que esto no se va a volver a repetir. Y esto cuenta mucho de lo que era él como político.
 
¿Cuál de todos los capítulos es tu favorito?
Sin duda el de la bruja, porque Menem tenía una bruja. Después hay otros que se centran en la
convertibilidad, donde el protagonista obviamente es Domingo Cavallo, y otro donde se habla de la frivolidad y la protagonista es María Julia Alsogaray. Pero no te puedo contar mucho más.
 
 
¿Es una serie internacional?
No, no hubo una bajada de línea de que fuera internacional de parte de los productores, de todos modos queríamos que fuera no sé internacional, pero sí universal. Pero teníamos la hipótesis, que se verificó ahora con lo que pasó con El Eternauta, que para que fuera universal tenía que ser argentina.
 
Por último, esta serie nace en un momento de la industria audiovisual argentina bastante malo, con un Presidente que no le interesa el cine ni las artes, salvo la ópera, pero que ha dicho que se refleja en Menem. ¿Qué sentimientos te provoca eso?
La verdad es que cuando nosotros escribimos la serie Milei no existía, no era ni un panelista conocido, por lo que nos sorprendió muchísimo lo que fue pasando después. Primero iba a salir en la época de las elecciones presidenciales de 2023, y yo pensaba “Ay, no, va a parecer…”, pero pasó. En esta serie se combina la ficción con la realidad de una manera muy curiosa, porque parece que lo hubiéramos hecho a propósito. Hasta cosas como lo de Yuyito González, hasta hace poco novia de Milei, que nosotros tenemos contado de manera muy disparatada han pasado casi idénticas.
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