Los abuelos de la nada
 
Por Vlads Rivera Ordenes
 
Es sabido que las canciones no son lo que significan realmente, funcionan a distintos niveles. Eso mismo pasa con la famosa canción Mil Horas, compuesta por un joven Calamaro. Se ha interpretado de «mil maneras», la de un chico enamorado que espera a su amor platónico bajo la lluvia (si, así mismo me la imaginé), otros hablan de un tipo que espera la merca, una tranza de drogas que falla debido a que se moja; sin embargo, para mí es una alusión a la guerra de las Malvinas, es la historia de un chico que acaba de matar a su primera víctima, un soldado extranjero. Al principio, la letra dice: «Hace frío y estoy lejos de casa/ Hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra/ Yo me pregunto/ ¿Para qué sirven las guerras?»
Las guerras se caracterizan por la espera permanente, la muerte se hace tu compañera, pero también tu fusil: Tengo un cohete en el pantalón.
Este chico, que espera, ya sea su muerte o la ajena, termina matando a alguien: Vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor/ Vos estás tan blanca, que yo no sé qué hacer.
El cadáver a quedado muerto en la nieve, lo mira, no sabe qué hacer, La otra noche te esperé/ Bajo la lluvia dos horas/ Mil horas como un perro/ Y cuando llegaste me miraste/ Y me dijiste, «Loco/ Estás mojado, ya no te quiero»
La última frase, me suena a lo que se dice él mismo, convertido en asesino: «Ya no te quiero», se lo dice a si mismo, una guerra que le ha despojado de la inocencia.
Más adelante agrega:
En el circo vos ya sos una estrella/ Una estrella roja que todo se lo imagina/ Si te preguntan, vos no me conocías
En el circo se refiere al tópico de que la vida es una circo, donde la risa esconde la tragedia. La estrella roja está asociado a que cuando morimos, en la tradición occidental católica, nos vamos al cielo, pero es una estrella roja, cubierta de sangre.
Si te preguntan- San Pedro, el de las llaves, le preguntará que ocurre y ahí contará que un chico desconocido le dio muerte: «vos no me conocías».
Un dato extra, cuando Charly García la escuchó, no le gustó para nada, pero la canción se convirtió en un éxito inmediato.
Mil horas empezó como un bolero cadencioso, tranquilo, romántico y despechado y luego se convirtió en una canción revolucionaria espejo de una época violenta y brutalmente creativa.

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