Había una vez un@ tip@ que no ajustaba al canon.
Dormía mal, tenía abluciones, veía allí donde otr@s no ven. Vivía en los márgenes, puteaba contra la sociedad.
Era un@ chic@ list@, un@ inteligente, un@ loc@ de atar. Pero sobrevivió.
Creativ@ que no te digo, Parra y Bolaño eran una alpargata a su lado.
Pero sufrió, se lo sufrió todo.
Nadie l@ pescó. Un día una buena amiga le dijo: “Eres un pequeño Einstein”.
Se fue en volada y concluyó: “Eres brillante, ¿de qué te sirve”. Pintaba y escribía como los dioses.
No me sirve de nada, el mundo va por otro carril.
Y así se fue deprimiendo, a veces, a veces yéndose en la locura dela manía, de la parte alta de la bipolaridad.
Pero nunca cedió.
Por allí apareció un amor que l@ comprendía, que era un@ buen amante, tan loc@ como puede ser un loc@, un bipolar.
Se amaron hasta la locura, y siguieron pintando y escribieron, y haciendo música,
Creaban desnudos hasta el amanecer.
Cuéntale esto a l@s ñiñ@s. Nada es lo que parece.
Y colorín colorado….

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