cap3

¿Puede ser que la sociedad chilena, se haya transmutado en una caverna
de profundidad insondable?; ¿una caverna donde  la  única ley que rige  es
el sobrecogimiento, el miedo, el servilismo y la abyección, el furor, el
consumismo, el materialismo, el sobreendeudamiento, el frenesí, el olvido
de  nuestro origen  mestizo y  la amnesia de la memoria y el chauvinismo,
todo lo cual se cristaliza en  la proyección de sombras que la conciencia
alienada ha convertido en realidad?.
¿Quiénes proyectan la fantasmagoría  sobre una gigantesca y aterradora
pantalla inteligente- todo es “Smart” menos el usuario-, mientras  los
telespectadores se solazan ante  los programas que les  obligan a ver o que
ven por “decisión propia” cuando  se trata de fútbol?.
Después de la victoria de Chile sobre  Brasil,  queda  la sensación de
que algo definitivo y crucial se ha conquistado en una materia que afecta a
la ciudadanía.
¿Y yo me pregunto cuál es la ganancia monda y lironda para  el ciudadano
de a pie?.
De suyo, pareciera ser que ninguna concreta: no hay incremento de
sueldo, ni mejora de pensiones, ni  en la atención de salud,  ni de
resultados de educación; en definitiva, nada de nada. Como consecuencia
indefectible, la gente que concurre a los estadios se va tan pobre como
llegó, en lo económico y en lo intelectual.
Alguien cínico- o lógico en otro sentido- podría decir que quienes
concurren a un coliseo deportivo,  no lo hacen  buscando una mejora
sustantiva en  condición y su calidad de  vida; sino para darse una
alegría.  O los más ilustrados: que Galeno y Camus eran amantes del
“deporte rey”.

cap2
Foto de Sebastián Cristóbal Henríquez Pérez
Pero el quid de la cuestión es  que la alegría es pasajera, superficial
e intrascendente; que los millones  se los llevan los canales, los
auspiciadores y los  jugadores, amén del cuerpo técnico, sin mencionar   a
otras empresas que tengan participación en la  torta,  como el siniestro
CDF que funciona como una  perfecta mafia.
Y que sirve de caldo de cultivo y de pábulo  para que  periodistas de
dudosa calidad intelectual,  se enfrasquen en peliagudos y sesudos
análisis sobre la selección, su historia y  hasta los detalles personales
de “la vida de nuestros guerreros”.
Es  de sentido común preguntarse si ¿acaso se requiere que la masa
acrítica  tenga un mecanismo de catarsis de vez  en cuando para  canalizar
la energía, que  no es capaz de encauzar a su liberación social y
nacional?.
Ejemplo palmario del mecanismo de catarsis, es que: Hace  poco vivimos
una vez más, la  “celebración del 18 y 19 de septiembre”, siendo que Perico
de Los Palotes no tiene  ni idea del fondo; pero sí ve en ello  un pretexto
de poca monta para emborracharse y comer  a destajo, sin importarle  un
comino el peso de las cadenas que arrastra, y menos el curso de la historia
para  nuestro país.
Ergo, se produce un encadenamiento de  hitos, fechas, eventos,
celebraciones que, a todas luces, diseña  los contornos de la dominación y
el aplastamiento de la conciencia y el espíritu.
Entonces, ¿qué importancia puede tener que Chile haya logrado una
victoria después de quince  años o más frente al pentacampeón- y no me
refiero a la Udi en esta ocasión-, si llevamos 27 años de funcionamiento y
gobierno del híbrido que nos heredó Pinochet y Guzmán, y que sus padres
putativos se encargaron  de educar y formar muy bien?.
Los años de dictadura fascista, los de concertación  y de la nueva
mayoría, han surtido un efecto de  domesticación y desesperanza en el
pueblo chileno, salvo en  cuanto a consumir  con desmesura, que  no quiere
o no puede   pugnar por lo que es suyo, por lo que debe-debemos-recuperar;
por último, por  recuperar la dignidad, que no se compra a crédito, ni como
avance, ni en el retail, aunque seamos derrotados.
Y surge una  nueva cuestión: ¿Dónde se gesta y se  cristaliza el
interés de  potenciar  este  tipo de entretenimiento colectivo, para
mantener  a los pueblos sujetos frente a una pantalla?.
Se comunicaba en un medio que el punto más alto de audiencia fue de
58%; lo cual  significa que  casi seis millones de consumidores-clientes
estaban pegados  a la caja mágica; huelga decir que lo son sólo para el
fútbol.
Se trata de  “ultranacionalistas” que adoran su bandera y que  se
visten de camisetas compradas a precios altos sino onerosos, fabricadas en
el extranjero, y con el  patrocinio de  trasnacionales que usan el trabajo
infantil de carácter  esclavo.
Y vuelvo a inquirir acerca de qué sucedería si tal cantidad de
ilotas, y tal potencial de cambio social radical se  articulara y se
pusiera en movimiento para luchar y asaltar, libertariamente, los bastiones
y los palacetes  desde donde  se maneja, regula y dosifica la pantomima
grotesca que  impera en  el reino de jauja  del neoliberalismo, o, dicho de
otra forma, Chile.
Asevero que hay poderes entre bastidores, entre telones que se
interesan sobremanera  para que no  surja  ni un  atisbo remoto, menos un
fuego libertario de  pensamiento crítico de parte  del ciudadano promedio.
Por el contrario, lo quieren absolutamente evadido y neutralizado, sin
voluntad alguna de lucha.  Desde  la fementida Nueva Mayoría,  pasando por
el perro faldero del PC, hasta  Chile  vamos o algo así, están concertados
para  preservar y perpetuar el andamiaje y el subterráneo del orden
establecido a partir de  1973.
Y que no trepidarán, en impedir o abortar cualquier pronunciamiento
genuino del  soberano, que amenace sus prebendas, sinecuras y granjerías,
las mismas que despreciara para la posteridad el presidente Allende, en su
discurso postrero.
Así, mientras los rostros y los pechos  ordinarios- yo soy del pueblo-
se  hinchan de exultación por  haber  derrotado a Brasil,  los empresarios
de “izquierda y derecha”, moros y cristianos, siguen  expoliando nuestras
riquezas  y recursos naturales.
Por  cierto que,  además, nuestro país sigue siendo sometido, sangrado
y vapuleado, bajo la lógica de la  hegemonía y control del imperialismo
estadounidense  mediante tratados  de génesis  trucha, que  sólo son
serviciales a los  fines de las grandes corporaciones y multinacionales que
estrangulan más y más, y acaban con el remanente de independencia y
autonomía  que subsiste.
Pues bien, bien vale  la pena  preguntarse: ¿Qué viene ahora ad-portas
del  “enfrentamiento contra Perú”?. No dudo que  habrá  más de algún
cretino que regurgite y dispare por doquier su vómito del nacionalismo
trasnochado, que   data de hace más  de un siglo;  y que en boca de zutano
o merengano se traduce en una serie de prejuicios, estereotipos, clichés,
racismo a propósito y en detrimento del pueblo peruano.
Para restañar una herida abierta, sin embargo, jamás  podría esperarse
un gesto de hermandad como sería la restitución del monitor Huáscar, dado
que  la clase dominante chilena está  interesada y comprometida  en
mantener abismos  artificiales entre ambos pueblos;  más allá de reconocer
que la clase dominante de aquel país,  es una oligarquía  gemela de  la que
domina acá, y que ha fomentado la animadversión hacia Chile, por cuanto se
tratan de mantener  divididos a  los pueblos e impedir  la integración
bolivariana.
Me  remito a un antiguo texto personal: “Se reeditará el clásico del
Pacífico,  con lo cual la idiotez que se ha enseñoreado, seguramente
llegará a su culmen, con toda clase de fraseología nacionalista, en este
país en el que la población-aseguro; o, al menos sospecho- no sabe o
tendría dificultades enormes en definir que es una nación o un estado”.  ¿Y
qué vendrá después,   el patrioterismo llevado hasta sus últimas
consecuencias?
Foto de Sebastián Silva Pizarro
El chileno promedio, es   presa  de la manipulación, víctima de su
ignorancia supina y agresiva, con una pobreza de vocabulario que le impide
expresar con cierto grado de continuidad y fluidez, todo ello agravado por
un nacionalismo que raya en el fanatismo, incendiado con el pasto seco del
exitismo futbolero.
Termino con una personal interpretación del mito platónico de la
caverna acerca de lo que sucedería si alguien confrontara a la masa sobre
el fútbol, sus alcances   e implicaciones; y sobre la realidad
unidimensional, sociopolítica, económica y sobre todo ideológica, cerrada
como una totalidad en términos marcusianos, que los amos han construido,
implantado y mantenido.
Dentro y en lo profundo de una caverna, se encuentra un grupo de gente;
la que, se halla prisionera y cautiva en ella desde siempre; para peor,
están encadenados, de suerte que no les es posible mover su cuello con
libertad.
Para agravar este panorama de tinieblas, detrás de ellos un fuego-
prendido y alimentado quién sabe por quién- proyecta sobre la pared situada
por delante: sombras de otras personas, que transitan por un camino ubicado
en tal ángulo que, solamente, aquéllas son perceptibles.
Los fantasmales caminantes y sus sombras, se sitúan a espaldas de los
engrillados; éstos, que jamás han visto otra realidad, se han convencido
por completo: que es la única realidad.
De repente, ocurre que uno de ellos, logra zafarse de estas cadenas; y,
progresivamente, comienza una ascensión hacia el mundo exterior, donde
podrá descubrir la verdad; así, por ende, ha de descubrir los objetos, los
animales, el agua, el cielo, hasta posar su visión en el sol.
Los yacentes en el subterráneo, conversan entre sí, y al escuchar- o
creer escuchar- las voces de las sombras: debaten y polemizan acerca de tal
tópico; en cambio, el liberto, se encuentra en un pie favorable, para darse
cuenta, de que se trata de ilusiones.
Sin embargo, si tiene la peregrina idea de regresar, para emancipar a
sus otrora compañeros de cautiverio: es totalmente factible que lo tengan
por loco; y que, inclusive, traten de asesinarlo- ya que el vulgo, no ve
con buenos ojos que alguien, de buenas a primeras, desintegre sus
enclenques y vanas mitologías; pues, prefiere continuar como esclavo de la
ignorancia antes de liberarse…
Arturo Jaque Rojas

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