Por Sergio Marras

Disfrutar de una ópera en medio de una hacienda de mil hectáreas, rodeado de ciervos y ovejas Oxford Down, que comen plácidamente un pasto tan verde que hace cualquier otro color invisible, puede ser una experiencia devota y muy snob, aunque rigurosamente imperdible.
En verano, decenas de mansiones de campo inglesas ofrecen temporadas de ópera. Garsington, una de las más selectas, comisionó a dos estrellas de la escena británica, el músico David Sawer y el dramaturgo Rory Mullarkey, para crear una obra basada en la novela La Pista de Hielo del chileno Roberto Bolaño.

4. Garsington Opera world premiere The Skating Rink in July Alice Poggio rehearsing on the set credit John Snelling

El público llega vestido de gala: terno oscuro y humita, los señores; traje largo las señoras, con una canasta de picnic y un mantel para departir al aire libre durante un intermedio de 85 minutos. Es una tradición que viene de muy lejos en este tipo de presentaciones campestres.
Bolaño habría quedado encantado con este lugar muy a tono con la novela. La Ópera de Garsington está enclavada en las tierras de la familia Getty, aquella que se hizo famosa en el mundo cuando el abuelo no quiso pagar el rescate del nieto a la mafia italiana y le enviaron su oreja. Aunque esta ocurrencia mafiosa hizo que cambiara rápidamente de opinión y pagara, no libró a su nieto de devolverle el rescate con un 4% de interés anual.
¡Qué mejor escenario para esta obra de pasión, mezquindad, crimen y traiciones!
La historia ocurre en el pueblo de Z, en la Costa Brava, donde ha aparecido una bella y decadente patinadora olímpica llamada Nuria Martí, (la soprano Lauren Zolezzi) que ya no tiene donde entrenar y de quien se enamora perdidamente Enric Rosquelles (el bajo Grant Doyle), consejero de asuntos sociales de Z, quien decide construirle con dinero municipal, y en secreto, una pista de hielo en el subterráneo de un palacio abandonado de la alcaldía.

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Rosquelles no sospecha que Nuria es la amante de Remo Morán (el barítono Ben Edquist), un chileno tremendamente exitoso en los negocios y el amor. Tampoco sospecha que el palacio es visitado por el cuidador del camping local, propiedad de Morán, Gaspar Heredia, un poeta indocumentado, (el tenor Sam Furness) y dos vagabundas Carmen y Caridad, para las que Rosquelles ha pedido su expulsión inmediata del pueblo. Carmen al percatarse, escondida en la pista de hielo, de que su persecutor ha malversado el presupuesto público, para satisfacer a su pretendida, se venga denunciándolo.
La historia culmina cuando Carmen aparece asesinada en medio del humo del hielo.
Para el músico David Sawer, la elección de Bolaño fue un accidente. Vio la portada del libro recién publicado en inglés, hace 5 años, y lo compró. Cuando de Garsington le pidieron que compusiera especialmente una ópera, no dudó en elegirla como tema. Le había seducido inmensamente su estructura de tres voces Además le permitía meter guitarras acústicas y charangos en una orquesta tradicional junto a una percusión de fiestas disco y bandas callejeras, también extrañas al mundo de la ópera
La dificultad era darle dramatismo para que el público se interesara en la trama, me dice.

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Rory Mullarkey

Por este motivo le encargó el libreto a Rory Mullarkey, uno de los dramaturgos más jóvenes y exitosos del Reino, quien ha estado haciendo talleres de dramaturgia en Chile.
Mullarkey había escuchado de Bolaño pero nunca lo había leído. Aplicado, leyó su obra completa y viajó hasta el mítico camping Estrella del Mar, en Cataluña, donde ocurre la historia. Allí se imaginó que era Gaspar Heredia, y se identificó con él de inmediato.
La química con Bolaño fue profunda, Gaspar Heredia es uno de sus más fieles alter egos literarios.

(Publicado en El Mercurio del 15 de julio de 2018)

Tres versiones de un crimen surgen en la novela de Roberto Bolaño y que transcurre en un pueblo de la costa española: la de un chileno con pretensiones de escritor que ha ejercido toda clase de oficios hasta salir adelante; la de un mexicano, también poeta y desarraigado, que sobrevive como vigilante nocturno en un camping, y la de un emprendedor catalán metido a político, capaz de todo por llamar la atención de una caprichosa patinadora. Los peores presentimientos de cada protagonista tienen relación con una pista de hielo construida ilegalmente dentro de una casona abandonada. Esta novela contiene las claves del universo literario de Roberto Bolaño, la clave policíaca, los amores rotos, las ilusiones perdidas. Aquí están también su capacidad de observar la realidad de forma singular, su pulso narrativo y su humor feroz.