El tío Paciencia

En un país como el nuestro, agrario todavía, ubérrimo de tíos, consanguíneos o no, asombroso fue hallarme una tarde andariega con el ‘ Tío Paciencia ‘.  Recuerdo bien ese encuentro de hace un tiempo. Hablo de un lugar y del personaje. En la región central de Chile existe la comuna de Las Cabras, de fértiles campos. En esa franja territorial y a orillas de camino un aviso llama la atención. Campo puro, en sazón multitud de frutos a la vista, sol y cielo azul en plena estación estival, parcela libre de alambradas y barreras y, pronto su majestad el hombre de la tierra, el Tío Paciencia. Imposible sustraerse al personaje. Fluido de verbo y del gracejo campesino, sus manos y su espíritu nacidos de la tierra, labrador por antonomasia. En el ambiente se fusionan la transparencia del aire y su bondad plena. Dice secretos que no sabíamos.Transmite cultura viva. Es contento de su faena, del coloquio vital con el suelo feraz, de la armonía y del cultivo amoroso del agua y de la tierra, del hospedaje fértil del barro que anida a la semilla. Me parece un hombre positivamente automarginado por propia decisión de nuestro mundo tan urbano. Él es única ley de la agricultura permitida, como nos dijo un sabio poeta hace ya algunos siglos. La llamada modernidad, el desarrollo, el crecimiento, el progreso no van con él...

Read More