El asesino está entre nosotros

Por Gabriela Cerruti. La puerta vaivén de Córdoba 622 es un pasaporte al pasado. -Busco a Alfredo Astiz- le digo al recepcionista. -Once punto uno- indica un señor corpulento, de espaldas al mostrador de madera. El recepcionista habla por teléfono, cuelga y me mira. -El señor dice que lo espere un minuto. El Hotel Naval debe ser uno de los pocos lugares de Buenos Aires en donde todavía le dicen señor a Alfredo Astiz. Es uno de esos hoteles porteños para clase media con alguna pretensión: un poco de cuero, lámparas amarillas prendidas todo el día -porque no hay...

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