11 estúpidas canciones para andar en bicicleta.
(desde Bulnés con Catedral hasta Vitacura 6500).

Por Hugo Dimter P.

1-.Johnny the fisherman. Primus.
Comienzas el recorrido. ¿Salgo en la Gary Fisher o la Altitude? Las dos son empresas fantasmas de Trek. La Fisher es para subida. La Altitude para descenso –alcanza una velocidad inusitada-.
Tienes que salir con algo animado y que mejor que Primus. Les Claypol tira notas largas y rápidas. Tú comienzas a pedalear y tomas velocidad por Bulnes en dirección a San Pablo, donde doblas y enfilas con unos audífonos de los cuales se escapa la música de los californianos. No hay mejor comienzo. La Gary Fisher destella rutilante.

2-. Know your enemy. Rage against the machine.
Luego tomas Manuel Rodríguez y doblas en General Mackenna. Cuando vas por el cuartel de Investigaciones piensas en todos los amigos policías que tienes y te das cuenta de la diferencia con el país norteamericano en las eras Bush, ya de sea del padre o del hijo. ¿Qué estás elucubrando? La música te hace pensar y a cada grito de Zack de la Rocha te vas enfureciendo. El ritmo de pedaleo se mantiene y eso es bueno.

3-. “La vida que he vivido”. Roberto Parra y Los Tres.
Pasas por la estación Mapocho. Los Tres y Roberto Parra suenan con “La vida que he vivido”. Miras entretenido toda la situación alrededor, y aquello provoca que te olvides del agotamiento que podría sentirse y generar una baja del ritmo ciclístico. “Mis mejores amigos eran los gatos, en esos adoquines muerto de frío”, canta Parra. La Estación Mapocho ahí -cerquita de La Piojera- presenta un Chile ya abuelo que descubre sus riquezas a los nenes. El pueblo camina en sus dominios… ¿Una sopaipilla?
Mejor un sanguchito de lengua donde el hijo del Chino.

4-.Promesas sobre el bidet. Charly García.
Enfilas por el Parque Forestal y Charly comienza a sonar con “Promesas sobre el bidet”. Te relajas, te concentras en la música. Todo es armónico. Vuelves al 84, y las fiestas osorninas en Manuel Rodríguez 1660 con la radio JVC de tu abuelo. Charly es una pesadilla maleducada para algunos; para mí es un genio. Pasas por Loreto. Difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo. En el bar alemán hay unos muchachos comiendo y tomando una pilsen, tal vez una Kuntsman. Conversan animados como si nada los pudiera amenazar en ese rincón de Santiago de Chile. Del horroroso Chile.”Nunca salí del habla que el Liceo Alemán me infligió en sus dos patios como en un regimiento”, dice Lihn … ¿Pero dónde está el Liceo Alemán y su gimnasio?… lugar de mil batallas ganadas.

5-. No necesitamos banderas. Los Prisioneros.
Llegas a Plaza Italia y ves muchos universitarios. Jóvenes, de lo mejor que da el país. Van sonrientes y tú estás escuchando esta canción ska. ”Ponerse una insignia, marchar detrás de un líder, y dejar que nos esgriman como razón, no vamos a esperar, la idea nunca nos gustó, ellos no están haciendo lo que al comienzo se pactó. No necesitamos banderas, no reconocemos fronteras, no aceptaremos filiaciones, no escucharemos más sermones”. Te detienes en Pío Nono. Esperas que den el verde y subes por el inicio de la vereda, en dirección a Vitacura. Presto a morir en el pavimento. La rueda de tu Gary Fisher gira y gira. No escuchas a nadie, sólo a Jorge González. Eres un rebelde.

6-. Lucía. Django Reinhardt
Mantienes la velocidad mientras escuchas esta canción tan melódica. Está cayendo la noche, el sol se aleja entre las nubes. Para algunos acaba el día, para otros recién comienza. Reinhardt era uno de los mejores guitarristas del mundo. Un bohemio. Una balada adecuada para peladear junto a las sombras transformado en algo así como un demonio. Estás solo. Tú y tu bicicleta: fiel compañera, fiel amante. Más que un medio de transporte es un arma mortal, algo parecido a un poema que te transporta al más allá.

7.- TV is the thing this year. Dianne Reeves.
La trompeta suena y la voz de esta afroamericana te despierta aún más. El jazz y el champagne caen desde las terrazas en Andrés Bello. Los autos pasan veloces a corta distancia y me cercioro de llevar encendida la luz trasera. Está todo bien. Más jazz y luces anaranjadas. Y televisores encendiéndose en los departamentos por nanas, abuelas y jefes de hogar con el control remoto en las manos.

8.- Los Angeles Theme. Tom Waits. “Una noche en la Tierra”.
Los autos emiten fuego. Esos faroles despiden rayos y las luciérnagas se dirigen a tomar un café a Providencia. Alguien toca la bocina. Todos quieren llegar a casa temprano. Más ruido. Caos. Es Santiago a las 19:45. Sigo la ruta precavido. Paso por la embajada de USA y el embajador me saluda desde la ventana. Miro la hora, no quiero llegar tarde a ninguna parte, y menos transpirado y jadeante

9-. Tajo. Divididos
Tajo.Tajo. Betty, Peggy, Mary, Julie. Tajo. Tajo ¿Ta Jorge? Llego a rotonda Pérez Zujovic. Vienen autos de allá. Los otros están detenidos en rojo. Dan el verde y me lanzo como surfeando una ola. Tomo la izquierda. Rápido. Ya pasaste. Respiras más tranquilo. Tajo. Tajo. Tal vez no el mejor lugar para escuchar a Los Divididos.

10. Paranoid. Black Sabbath.
Te falta poco. Es el último tramo de la carrera y te apuras. Te paras en la bicicleta y pedaleas como si te persiguiera Ozzy. La canción te llena de adrenalina y los músculos de las piernas se tensan. Más rápido. Ozzy grita detrás de ti, y no se cansa jamás. Está demasiado cerca, pero a medida que la canción avanza se aleja y de pronto nuevamente está a tu lado con la lengua afuera y los ojos desorbitados. Maldito animal, es un perro. Un rottwailler negro y brillante. Haces un sprint. Manquehue ha quedado atrás. La canción finaliza y Ozzy se detiene y se ríe enloquecido al otro lado de la avenida. Maldito idiota, es un perdido.

11-. Love is a losing game. Amy Winehouse.
Esta es la mejor canción de Amy Winehouse. La escuchas mientras pasas la rotonda de la Clínica Alemana y tocas la bocina a los autos que vienen desde el oriente por Manquehue. Los conductores te miran indeferentes y Amy los baña con un tono cálido. El amor es un juego pérdido y todos parecen saberlo. Es el fin. El camino termina. Alguien en una Cherokee pasa escuchando Beatifull day de U2.