MAS RÁPIDO QUE EL VIENTO

Henderson es una pequeña ciudad en el interior en la parte centro-oeste de la Provincia de Buenos Aires pueblo ganadero y agricultor. Nació Claudio Paul Caniggia el 09/01/1967, el mundo del fútbol lo apodó «El pájaro» o » El hijo del viento». Hijo de familia de clase media, sus viejos eran laburantes.

Claudio hacía atletismo de niño, le gustaba correr 100 mestros y 200 metros; también hacía salto en largo. Corrió mucho hasta los 14 años al mismo tiempo que hacía fútbol. Entrenaba mucho el atletismo (por eso la forma particular de correr «medio encorvado») y ganó varios trofeos en competencias locales que quedaron con su padre.

A los 15 años un tipo de la peña de River en Henderson «el negro» Jaimerena lo trajo a probarse a River. Jugaba como mediocampista por derecha y Jorge Dominichi, lo vio y le dijo: «pibe, vos so wing porque sos muy rápido. Dame bola y juga de siete». El tipo acertó tanto que fue convocado al seleccionado juvenil y ahí lo vio Carlos Bilardo e inmediatamente habló con el Bambino Veira y el nano Arean que eran los que dirigían la primera de River. El narigón les dijo: «atención con este chico que va a jugar en la selección mayor, a ver si le dan continuidad en la primera». Y lo llevó de sparrig para los entrenamientos de la selección mayor. En los entrenamientos de River les daba cada baile a Ruggeri, Gutierrez, Montenegro, el tolo Gallego. No lo podían parar, siempre terminaba con las pecheras rotas porque lo agarraban o terminaba todo arañado los brazos y la espalda. Ahí se daba cuenta que iba a llegar a jugar en primera. Le gustaba encarar a los jugadores del seleccionado, se medía con ellos y ganaba. El pájaro volaba y los esquivaba en el aire. Tenía un freno de primera y arrancaba a 100 km por hora. Oscar Ruggeri le dijo al Bambino: «No lo traigan más al pibe rubito ese, nos hace desgarrar a todos. Sin calentamiento arranca a 100 por hora»

Debutó en 1985 en Santa Fe contra Unión cuando River ganó 3 a 0. De ahí en mas empezó a entrar en los segundos tiempos y para 1987 se afianzó en la primera. El profesor Bonini dijo que: «Claudio iba a 100 km por hora se encorvaba y pasaba a 200 en un segundo».

Es uno de los futbolistas más importantes y carismáticos que dio el fútbol argentino. En sus comienzos era un chico veloz y algo atolondrado, lo que le hacía perder precisión. Con el tiempo se convirtió en un atacante siempre rápido, pero más influyente en el desarrollo de las jugadas ofensivas y certero para definirlas.

Jugó en River, Verona, Atalanta, Roma, Boca, Galsgow Rangers . Pero se destacó más en la selección argentina. Especialmente en el mundial de Italia 90 conduciendo a la selección a su cuarta final en la historia. La dupla con Diego fue letal y hasta el día de hoy recuerdo, el gol que más grite en mi vida, el gol del pájaro a Brasil en Turín cuando, luego del magistral pase de Maradona, dejó desparramado a Taffarel y definió de zurda para que quede inmortalizado el «Brasil decime que se siente…que el Cani te vacunó…». También el cabezazo que dejó sin invicto al arco de Zenga en semifinales contra Italia en Napoles. Y que por penales argentina venció a los tanos gracias a las manos del vasco Goycoechea. Una tarjeta amarilla en semifinal truncó los sueños del pájaro de jugar una final con la selección argentina. Con el coco Basile ganó la copa américa en Chile 91 jugando a un gran nivel. Claudio Paul Caniggia, el hijo de viento que surgió en River pero que siempre fue hincha de boca, donde se dio el gusto de jugar al lado de su amigo Diego Maradona en boca querido. El pájaro que nació en un nido allá en el interior de la provincia de Buenos Aires. Ese muchacho de melena rubia y larga hizo los goles más recordados en la historia de la selección argentina.

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