El 14 de Diciembre en Caleta La Barra, localidad situada en la desembocadura del río Toltén (Araucanía), luego de 6 meses de trabajo, se llevó a cabo el cierre del primer pilotaje de gestión comunitaria de internet, la primera experiencia a nivel nacional en esta materia. Esto fue posible mediante un proyecto financiado por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, diseñado y  ejecutado por Fundación Catrihuala, Cooperativa Trabajo Vivo, el grupo de emprendedoras y emprendedores de Caleta La Barra y apoyada técnicamente por Cooperativa Newencoop.

El valor de esta experiencia es destacable, donde la misma comunidad en alianza con la sociedad civil, han logrado gestionar mejoras para el acceso a un servicio básico (internet), que será administrado de manera colectiva desde el Sindicato de Pescadores. La distribución de las responsabilidades en cuanto a la gestión del servicio, más la participación activa de la comunidad en el proceso, son un precedente de autogestión comunitaria, que rompen con lógicas individualistas y facilita la reconstrucción del tejido social. Además, acceder colectivamente a un proveedor de internet (CTR), permitió alcanzar una señal más estable que la brindada por compañías que ofertan internet domiciliario y también lograr  un precio más bajo que el promedio de pago por este servicio. 

Actualmente, el acceso a internet es una necesidad básica, que permite la inclusión o exclusión de las comunidades. Trascendental para quienes gestionan su trabajo desde rubros como el turismo (primer grupo beneficiario del pilotaje). En este contexto las zonas rurales de nuestro país observan amplias brechas de conectividad, aumentadas por la  acelerada digitalización del Estado y sus instituciones como de diversos  servicios y procesos en el marco de la crisis sanitaria.

Así este pilotaje, permitió la instalación de la infraestructura necesaria para captar y distribuir una señal estable de internet con una velocidad aproximada de 8MB. Proceso que siempre fue acompañado de instancias de reflexión y aprendizajes colectivos sobre las oportunidades y desafíos que abre la asociatividad tanto para la administración del servicio, como del desarrollo del turismo. En esta línea, se trabajó por incrementar la visibilidad y digitalización del grupo de turismo de la Caleta. Por lo que el éxito de esta primera experiencia de pilotaje ha sido un desafío tecnológico como también organizacional-comunitario, en donde destaca la solidaridad y el apoyo mutuo, histórico y característico de los Barreños. 

Finalmente «como equipo técnico de esta experiencia, destacamos que los logros del proceso vienen a aportar al naciente debate en Chile sobre el alcance de la asociatividad para pensar modelos alternativos tanto de producción como en materia  de gestión de servicios básicos. Permitiendo la visibilización concreta de otras formas de hacer y resolver necesidades económicas, fuera de las lógicas tradicionales de competencia e individualidad», señalan. 

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