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Cartas al Director - Internacional - mayo 20, 2021

Carta a Netanyahu

Señor Netanyahu:

Hoy encontré un recorte de El Mercurio del 25 de mayo de 2009, que yo guardaba entre otros papeles junto al mapa original de Palestina, cuando aún no existía Israel, es decir, antes de 1948. 1948 es recordado como el año de la Nakba (catástrofe o éxodo, en árabe), cuando se creó ficticiamente el estado de Israel dentro de Palestina. El título de aquel recorte del diario señala: “Netanyahu dice que colonias judías podrán expandirse”. Claro, no se menciona lo fundamental, que estas colonias se expanden en territorios de Palestina poblados por palestinos. Hace unos días atrás, usted, señor Netanyahu, permitió, una vez más, que colonos israelíes (provenientes de los más heterogéneos lugares del globo terráqueo) expropiaran casas palestinas para continuar con la toma armada de Jerusalén. Específicamente, irrumpieron en el barrio de Sheikh Jarrah y desalojaron a familias completas. De inmediato, manifestantes palestinos, sobre todo jóvenes, a quienes usted siempre tiene en la mira porque significan el futuro de cualquier nación, salieron a la calle a protestar con piedras, como lo han hecho desde la primera Intifadah en 1988, contra las fuerzas militares y la política de lo que usted ha llamado “crecimiento natural”, si bien sabemos que este eufemismo significa limpieza étnica, confiscación, expropiación, demolición, encarcelamiento, tortura, abuso, en fin, toda una red de crimen organizado contra el pueblo y la tierra palestina. Inmediatamente, como siempre lo ha hecho, usted aprovecha la situación para atacar con todo su potencial de guerra tanto a Gaza como a Cisjordania. Argumenta, como siempre lo ha hecho, que debe defenderse ante los “terroristas” de Hamas. Y, para su suerte, señor Netanyahu, las potencias occidentales lo avalan y lo aplauden.Usted, señor Netanyahu, se dio a conocer después de la Guerra de los Seis Días ocurrida en 1967, cuando sus fuerzas armadas lograron una de las mayores conquistas sobre Palestina: se tomaron Gaza, Cisjordania, Jerusalén, la península del Sinaí (que pertenecía a Egipto) y los Altos del Golán (que pertenecían entonces a Siria). Usted formaba parte de las fuerzas especiales de Israel y fue homenajeado como héroe de guerra. Sí. Usted era distinguido entre los soldados y desde allí no le costó mucho llegar a ser primer ministro. Yo, señor Netanyahu, no sabría cómo acceder a los registros que dan cuenta del número de niños y niñas que habrán muerto en sus manos, desde que comenzara su participación en las operaciones militares israelíes contra el pueblo palestino. Quizás ni siquiera exista ese registro. Usted, señor Netanyahu, se debe haber acostumbrado a matarlos como moscas. Lo poco que yo alcanzo a informarme por la prensa es que, en estos últimos días, ya han muerto más de 50 niñas y niños, entre los cientos de fallecidos. Cuál será, señor Netanyahu, la escalofriante cifra real… La verdad es que ahora será incluso más difícil enterarse de lo que realmente ocurre dentro de lo poco que queda de la Palestina original, pues destruyeron, tan solo ayer, el edificio donde trabajaba la prensa internacional en Gaza. Desde ese edificio informaban al mundo la Associated Press y Al Jazeera, entre otros medios. Claro que algunos minutos antes, usted, señor Netanyahu, tuvo la delicadeza de informar a los periodistas sobre el inminente ataque para que así lograran escapar. De otro modo, se le hubiese tirado el mundo encima. En cambio, señor Netanyahu, nadie se le tira encima mientras continúa su carnicería contra el pueblo palestino. Usted sigue actuando bajo una sospechosa y sorprendente inmunidad. Continúan sus militares incansablemente haciéndoles la vida imposible a palestinas y palestinos que aún sobreviven a la masacre a la que fueron destinados en 1948. Siguen atormentándolos, señor Netanyahu, en cada uno de los cientos de controles militares a los que se ven expuestos día a día para recorrer distancias incluso pequeñas. Y esta es acaso la parte más suave de su régimen del terror. Las niñas y los niños palestinos no duermen, señor Netanyahu. Tienen miedo de que los bombardeen y los maten durante la noche. Ese ha sido el destino de casi todos sus vecinos.

¿Duerme usted, señor Netanyahu? ¿Realmente es capaz de conciliar el sueño sin que desfilen ante su conciencia los rostros de los cientos y miles de cuerpos de niñas y niños palestinos ensangrentados, mutilados, asesinados? ¿En cuánto ha ayudado usted, señor Netanyahu, a aumentar esa cifra indeterminada? ¿Y para qué lo hace si ya ha sido mundialmente reconocido por sus crímenes de guerra y corrupción? Es una pregunta bastante ingenua, por no decir tonta, en realidad. Más allá de su soberbia, sabemos que su único objetivo es exterminar al pueblo palestino. Perdón, a lo que queda del pueblo palestino resistiendo la ocupación israelí en Palestina.

Increíble pensar que a comienzos del siglo veinte ustedes, los judíos, eran una minoría de no más del 5% dentro de la población palestina en Palestina. Hasta que, también ustedes, señor Netanyahu, comenzaron a revertir intencional y maléficamente esta realidad. Así es. Cada día mueren hombres y mujeres palestinos en manos de sus fuerzas armadas. Hay soldados israelíes jóvenes, muy jóvenes, adoctrinados para matar a aquel que aprendieron desde niños a mirar como su enemigo. Cuántos de esos soldados terminarán siendo como usted, señor Netanyahu. Cuántos más Netanyahus se necesitarán para finalizar el genocidio, para conquistar los últimos enclaves que resisten: aquella mínima franja de tierra, que más bien es un ghetto, en Gaza, y lo que aún queda de Cisjordania, donde se ubica Belén, por ejemplo, el hermoso pueblo de mis abuelos. Sí, señor Netanyahu, yo vengo de Palestina y varias veces visité mis tierras. Vi con mis propios ojos la barbarie de soldados, como usted mismo, contra niños y jóvenes, contra mujeres y ancianos. Vi el horror de los campamentos de refugiados que proliferaron, tanto en Palestina como en los países vecinos, después de que sembraran el terror entre los sobrevivientes a su invasión militar.

Pero usted tiene convencido al mundo entero de que los terroristas somos nosotros. ¿Hasta cuándo seguirá intentando convencer a la humanidad de que usted y su pueblo son las víctimas y de que el resto de los habitantes de este planeta los persigue como si fueran una peste? ¿Tan grande es su delirio de persecusión? ¿O acaso aún está enfermo y no logra sanar su herida y, por lo tanto, tiene que replicar su holocausto, tal como lo haría un padre que abusa de sus hijos porque fue, a su vez, un niño abusado por su padre? Usted sabe muy bien, señor Netanyahu, que los palestinos son las únicas víctimas de su maldad. Ellos son los que resisten en Palestina en condiciones miserables, desnutridos, enfermos, hacinados. Usted los mantiene así, señor Netanyahu, privados de agua potable, electricidad, comida, medicamentos. ¿Ha permitido acaso, señor Netanyahu, que las vacunas contra el COVID lleguen a los palestinos, usted señor, que se ha inflado el pecho argumentando que son la nación más avanzada en cuanto a la vacunación de su población? ¿Acaso un solo niño, una sola niña palestina que vive bajo su ocupación ha sido vacunada con sus vacunas? Claro que no, señor Netanyahu. Para qué vacunar a esta gente que usted está apurado por hacer desaparecer, ¿no? Además, nadie se acuerda de que en “su” Estado continúan supraviviendo palestinos. Usted ha hecho lo imposible por borrarlos literalmente del mapa. Es increíble, en realidad, cómo han logrado orquestar este plan endemoniado frente a los ojos de la humanidad completa. Una humanidad que ya no tiene nada de humana, pues no reacciona, ni siquiera se asombra o cuestiona. Para alegría suya, señor Netanyahu, este mundo se ha vuelto indiferente ante el crimen y el dolor de los más débiles. Para alegría suya, señor Netanyahu, creo que yo voy a morir, como tantas otras y tantos otros, tal como lo hizo Edward Said: sin ninguna esperanza para Palestina.

Jessica Atal

16 de mayo de 2021

https://www.nytimes.com/video/world/middleeast/100000007770896/gaza-israel-airstrikes-rockets-conflict.html?smid=url-share

Nota: Según The New York Times esta semana la violencia contra los palestinos en Israel es azuzada en grupos de WhatsApp donde extremistas israelíes han formado en los últimos días más de 100 nuevos grupos en la aplicación de mensajería encriptada para dirigir los ataques.

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