Cita a ciegas

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¿Quién dio a conocer a Conrad en Chile? Fue Mariano Latorre, quien en septiembre de 1924 publicó en el Ateneo de Concepción una versión de El huésped secreto. Al año siguiente aparecerían relatos en Madrid y Barcelona. La densidad psicológica y la manera de enfocar los asuntos no eran estrictamente populares. Conrad renovaba la novela moderna. Sin quererlo, o buscarlo, se centra en la moral. Es el moralista de las grandes virtudes engendradas por el mar. Y eso lo lleva al drama.
Pese a que se parecen Joseph Conrad abominaba de Dostoievski. «No soy un escritor trágico», señalaba el autor de El corazón de las tinieblas. Sin embargo muchos de sus libros van por un camino paralelo: el alma humana y sus vicisitudes. Si Twain es entretenido, London un aventurero, y Melville se zambulle con sus simetrias religiosas; Conrad los reúne a todos. Los escritos de Conrad son como un resumen de un Dios anónimo que navega por un río donde los humanos miran desde la ribera.
Bueno, escuche el podcast y luego comenta.
En tiempos de muerte Conrad sería una vacuna milagrosa en el instante, pero inútil en nuestro destino final.
Cita a ciegas.
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