63 poemas de amor. Una idea de Eynard de Conqueabur, desde Antigua, Guatemala.
 
 
 
SONETO V
Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.
GARCILASO DE LA VEGA
(ESPAÑA, 1498 [quizás algunos años antes a
partir de 1491] – 1502)
 
NO SABE QUÉ ES AMOR
QUIEN NO TE AMA…
No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.
Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano en torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.
¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?
Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que aun hora amando
venza los años que pasé fingiendo.
LOPE DE VEGA
(ESPAÑA 1562 – 1635)
 
EL PASTOR ENAMORADO,
A SU AMADA
Ven a vivir conmigo, y sé mi amor,
juntos probaremos todos los placeres
que contienen los valles, prados, colinas y campos,
los bosques y las intrincadas montañas.
Y nos sentaremos en las rocas para
contemplar el paso de los pastores con sus rebaños.
Junto a los riachuelos
escucharemos los madrigales de los pájaros.
Haremos lechos de rosas y miles de ramilletes de olor,
un sombrero de flores
y una túnica bordada con hojas de mirto.
Un vestido hecho de la lana más fina
de nuestras tiernas ovejas
y zapatillas para el frío con hebillas de oro puro.
Un cinturón de paja y brotes de hiedra,
con broches de coral y botones de ámbar,
y si estos placeres te pueden persuadir,
ven pues a vivir conmigo y sé mi amor.
El joven pastor bailará y cantará
para tu deleite cada mañana de mayo.
Si estas delicias te pueden conmover,
ven pues a vivir conmigo y sé mi amor.
CHRISTOPHER MARLOWE
(INGLATERRA, 1564 – 1593)
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AMOR CONSTANTE
MÁS ALLÁ DE LA MUERTE…
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;
mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
FRANCISCO DE QUEVEDO
(ESPAÑA, 1580 – 1645)
 
EL PRIMER BESO DE AMOR
Ausente con tus ficciones de endebles romances,
aquellos harapos de falsedad tejidos por la locura;
dadme el espíritu fugaz con su débil resplandor,
o el arrebato que habita en el primer beso de amor.
Si, poetas, vuestros pechos con fantasías brillarán,
aquella pasión en la arboleda danzará con ardor;
y de la bendita inspiración vuestros sonetos fluirán,
¿Pero podrán alguna vez saborear el primer beso de
[amor?
Si Apolo debe rehusar su asistencia,
o las nueve dispuestas están a tu servicio;
no las invoquéis, decidle adiós a las Musas,
y prueba el efecto del primer beso de amor.
Los odio, y odio vuestras frías composiciones,
aunque el prudente me condene,
y el intolerante lo repruebe;
yo abrazo las delicias que brotan del corazón,
cuyos latidos y alegría son el primer beso de amor.
Vuestros pastores y sus rebaños, aquellos temas
[fantásticos,
tal vez puedan divertir pero nunca conmoverán.
Arcadia se despliega como un sueño de bello color,
¿Pero cómo podría compararse con el primer beso de
[amor?
¡Oh, cesad de afirmar que el hombre, desde que surgió
del linaje de Adán, ha luchado contra la miseria!
 
Algunas parcelas del Cielo vibran en la Tierra,
y el Edén resurge con el primer beso de amor.
Cuando los años hielen la sangre, cuando nuestros
placeres pasen,
(flotando durante años en las alas de una paloma)
el recuerdo más amado será siempre el último,
nuestro monumento más dulce, el primer beso de
[amor
LORD BYRON
(INGLATERRA, 1788 – 1824)
 
YO PIENSO EN TI
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de la luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de su nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme, en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti!
JOSÉ BATRES MONTÚFAR
(GUATEMALA, 1809 – 1844)
 
AMOR ETERNO
Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la Tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
RIMA XXIII
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
(ESPAÑA, 1836 – 1870)
 
A LA MUY QUERIDA,
A LA MUY BELLA
A la muy querida, a la muy bella
que llena mi corazón de claridad,
al ángel, al ídolo inmortal,
¡salud en la inmortalidad!
Ella se extiende en mi vida
como un aire impregnado de sal,
y en mi alma no saciada
derrama el sabor de lo eterno.
Saquito siempre fresco que perfuma
la atmósfera de un reducto querido,
incensario olvidado que echa humo
en secreto a través de la noche,
¿Cómo –amor incorruptible–
definirte con acierto?
¡Grano de almizcle que yaces, invisible,
en el fondo de mi eternidad!
A la muy buena, a la muy bella,
que constituye mi alegría y mi salud,
al ángel, al ídolo inmortal,
¡salud en la inmortalidad!
CHARLES BAUDELAIRE
(FRANCIA, 1821 – 1867)
 
A LEONOR
Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!
Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos… Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.
Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!
Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas…
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
AMADO NERVO
(MÉXICO, 1870 – 1919)
19
SUCESIVA
Déjame acariciarte lentamente
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.
Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.
Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial de tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.
Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.
GERARDO DIEGO
(ESPAÑA, 1886 – 1987)
20
VERGÜENZA
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano…
Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
lo que besaste llevará hermosura!
GABRIELA MISTRAL
(CHILE, 1889 – 1957)
21
SERÁS, AMOR…
Serás, amor…
¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
22
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.
PEDRO SALINAS
(ESPAÑA, 1891 – 1951)
23
DOS PALABRAS
Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
—que digo sin quererlo— ¡oh, qué bella, la vida!
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.
ALFONSINA STORNI
(ARGENTINA, 1892 – 1938)
24
EL POETA A SU AMADA
Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.
En esta noche rara que tanto me has mirado
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de septiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.
Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.
Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos dormiremos, como dos hermanitos.
CÉSAR VALLEJO
(PERÚ, 1892 – 1938)
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EL POETA PIDE A SU AMOR
QUE LE ESCRIBA
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
FEDERICO GARCÍA LORCA
(ESPAÑA, 1898 – 1936 [fusilado])
 
EL AMOR
¡Ah, suave afán, cabal e inútil pena,
clima de una piel tibia como un trino,
en secreto misterio la cadena
forjando está con solo ser divino!
Astral tonicidad de sus recreos,
preciosa soledad de sus combates,
en linterna de alarma sus deseos
quemando está de campos a penates.
Eternidad de pétalo de rosa,
silencio azul de álamo que aroma,
manjar de sombra con calor de esposa,
fruto prohibido que en el polen yerra,
tejiendo está con alas de paloma,
el vestido de novia de la Tierra.
MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS
(GUATEMALA, 1899 – 1974)
27
UNA DESPEDIDA
Tarde que socavó nuestro adiós.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como
un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda
intimidad de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba
sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros
sino para la soledad ya inmediata.
Nos rechazó la luz; la noche había llegado
con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra
que ya el lucero alivia.
Como quien vuelve de un perdido prado yo volví
de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví
de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
noches y singladuras.
JORGE LUIS BORGES
(ARGENTINA, 1899 – 1986)
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SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!
DULCE MARÍA LOYNAZ
(CUBA, 1902 – 1997)
29
TE QUIERO
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando tal un animalito en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;
te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
LUIS CERNUDA
(ESPAÑA, 1902 – 1963)
30
PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS
MÁS TRISTES ESTA NOCHE
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
31
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
PABLO NERUDA
(CHILE, 1904 – 1973)
32
UN POCO DE SILENCIO
Tu recuerdo, en el aire;
con el humo en que se despereza mi último cigarro,
a la luz espectral de los aparadores
o, de súbito, dentro del ropero de luna.
Es a la hora de las ventanas bien abiertas
y los libros por el suelo,
cuando la tarde penetra a las alcobas, debajo de las camas,
se va a pique en las palanganas, y en los espejos
o mancha las barbudas colchas almidonadas.
Viene con las tazas de té, desde los melocotones,
en la contraluz que dan las naranjas,
y es tu misma sonrisa congelada de muerte,
la misma,
que se prendió a tu boca como una sanguijuela.
Eres como palabra que busca una garganta,
o como el anhelo de ser sueño.
Vienes
y te quedas aquí, sobre mi libro abierto,
perdida por el vidrio de mis anteojos,
adherida a mis dedos, a mi nariz que se yergue en la boca
y en medio de los ojos como cuña.
¿De dónde? ¡Di! ¿De dónde?
Algunas noches siento que vienen a buscarte.
Manos imprecisas, palpan bajo los cobertores
y por la estepa boreal de las sábanas;
presiento la carne de gallina que ponen los cojines,
los colchones
por el tactear peludo y vacilante
que deshiela el horror acumulado en mis huesos.
Desde afuera,
allende el viento, allende los árboles como carbonizados
33
quiero ver, en las noches, algo que está esperándote,
algo que alienta en el rumor del río y de la propia noche
y de la hojarasca pisada imperceptiblemente.
Hay un rondar, un gélido rondar, el mismo
de cuando, tras un grito que me rasgó la sangre,
te empujaron a caos los ojos de la muerte.
¿Qué tiene eso que ver con que el viento llore en el ojo de
[la llave
y con que crujan los huesos de los armarios?
Cuando abro la polvera donde empollan su blancura
[las motas,
cuando alguien se ahoga en el sifón del lavado,
cuando se me quedan viendo, con sus ojos de todos colores,
los frascos de aguas aromáticas
o la pecera inunda de su temblor la alcoba,
tu recuerdo, en el aire, se hace aire,
se hace silencio y luego pensamiento.
FRANCISCO MÉNDEZ
(QUICHÉ, GUATEMALA, 1907 – 1962)
34
CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO
He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.
Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hasta mí dando saltos
de cierva concebida.
Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.
Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.
Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.
Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.
35
Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.
Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.
Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano.
Y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.
Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.
Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos,
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.
MIGUEL HERNÁNDEZ
(ESPAÑA, 1910 – 1942)
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CORAZÓN
Dicen que es del tamaño
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.
ALAÍDE FOPPA
(BARCELONA, 1914 – 1980 [desaparecida
en GUATEMALA])
 
UNA CARTA DE AMOR
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
JULIO CORTÁZAR
(ARGENTINA, 1914 – 1984)
 
CANTARES
tú vives en mi mente…
Antes de las estrellas inminentes
Antes del fuego diseminado
Antes de la luz reconstruida
Antes de las voces calladas
Antes de la rosa en la lluvia
Antes de su mano olvidada
Antes de los corazones en la carta de amor
Antes de la tarde inmóvil bajo el árbol
Antes de las cosas que siguen su camino
Antes de la media luna en los fríos corredores
Antes de su pelo ya tiniebla y pasado
Antes de las arenas sumergidas
Antes de los jazmines en el cine rural
Antes de mi voz todavía futuro
Antes de las estatuas de paso vacilante
Antes del jardín donde te escribo
Antes del humo que habitas desolada
Antes de la piedra movida casualmente
Antes de la primavera en el Jardín Botánico
y los aviones densamente lejanos
tú conmigo en la luz de azul enredadera
en el golpe de sangre de mi frente
donde aprendida fábula de viento y encinares
te quedas lentamente
apenas tiernamente arrulladora de ojos brillantes Te
deseo
…aunque tal vez el rostro indiferente
ANTONIO BRAÑAS
(ANTIGUA GUATEMALA, 1920 – 1998)
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TE QUIERO
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
40
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
MARIO BENEDETTI
(URUGUAY, 1920 – 2009)
41
UN AMOR MÁS ALLÁ DEL AMOR…
Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.
ROBERTO JUARROZ
(ARGENTINA, 1925 – 1995)
42
TE QUIERO A LAS DIEZ DE LA MAÑANA
Te quiero a las diez de la mañana,
y a las once, y a las doce del día.
Te quiero con toda mi alma
Y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres,
cuando me pongo a pensar en nosotros dos,
y tú piensas en la comida o en el trabajo diario,
o en las diversiones que no tienes,
me pongo a odiarte sordamente,
con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos
y siento que estás hecha para mí,
que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que
mis manos me convencen de ello,
y que no hay otro lugar en donde yo me venga,
a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo.
Tú vienes toda entera a mi encuentro,
Y los dos desaparecemos un instante,
nos metemos en la boca de Dios,
hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en
que me eres ajena como la mujer de otro.
Me preocupan los hombres,
me preocupo yo, me distraen mis penas.
Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo.
Ya ves
¿Quién podría quererte menos que yo amor mío?
JAIME SABINES
(MÉXICO, 1926 – 1999)
43
QUIZÁ EL AMOR ES SIMPLEMENTE ESTO…
Quizá el amor es simplemente esto:
entregar una mano a otras dos manos,
olfatear una dorada nuca
y sentir que otro cuerpo nos responde en silencio.
El grito y el dolor se pierden, dejan
solo las huellas de sus negros rebaños,
y nada más nos queda este presente eterno
de renovarse entre unos brazos
Maquina la frente tortuosos caminos
y el corazón con frecuencia se confunde,
mientras las manos, en su sencillo oficio,
torpes y humildes siempre aciertan.
En medio de la noche alza su queja
el desamado, y a las estrellas mezcla
en su triste destino.
Cuando exhausto baja los ojos, ve otros ojos
que infantiles se miran en los suyos.
Quizá el amor sea simplemente eso:
el gesto de acercarse y olvidarse.
Cada uno permanece siendo él mismo,
pero hay dos cuerpos que se funden.
Qué locura querer forzar un pecho
o una boca sellada.
Cerca del ofuscado, su caricia otro pecho exige,
otros labios, su beso,
su natural deleite otra criatura.
44
De madrugada, junto al frío,
el insomne contempla sus inusadas manos:
piensa orgulloso que todo allí termina;
por sus sienes las lágrimas resbalan…
Y sin embargo, el amor quizá sea solo esto:
olvidarse del llanto, dar de beber con gozo
a la boca que nos da, gozosa, su agua;
resignarse a la paz inocente del tigre;
dormirse junto a un cuerpo que se duerme.
ANTONIO GALA
(ESPAÑA, 1930 – …)
EL POETA Y SU MUJER…
El poeta y su mujer
comen zompopos
chapulines y hojas tiernas
Humedecen sus espejos
Ponen sus huesos en remojo
cuando es tiempo de llover
El profeta y su mujer.
LUIS ALFREDO ARANGO
(TOTONICAPÁN, GUATEMALA,
1935 – 2001)
45
TODA TÚ
Toda tú eres santuario,
toda blanca;
se ha llenado tu cuerpo de designios.
Tienes la santidad de la esperanza
y la paz
generosa
de los lirios.
Toda tú eres milagro,
das tu lecho
de altas arenas
al naciente río;
enciendes en tu sangre
el claro fuego
y con tu carne pueblas el vacío.
Toda tú
fervorosa,
temerosa,
frente a tu propio territorio vivo,
junto a los ventanales de tu alma,
bajo la blanca sombra de tu espíritu.
Toda tú,
niña,
blanca,
inmaculada,
santificada en el minuto limpio;
más mujer que la tierra,
más fecunda,
innumerable y grave
como un libro.
Cimiento de las horas,
silenciosa;
46
vértice de mi amor,
toda camino,
toda, inmancable altura,
toda tiempo, inflamada de vida,
toda
río.
MANUEL JOSÉ ARCE
(GUATEMALA, 1932 – 1985)
47
EL AMOR IMPOSIBLE
Largos años
ha guardado el mar
debajo de su corazón azul
nuestro amor invencible.
Ni tú ni yo
supimos cómo y cuándo
encendimos esta llamarada,
tan solo tus labios y los míos.
tan solo nuestros cuerpos
de violentos amantes
lo supieron.
Fuego y tormenta nos unieron.
Nos separaron fuego y tormenta.
Para no destruirnos mutuamente
destruimos todos los puentes,
quemamos todos los caminos
que tenían nuestras vidas.
Lentamente fuimos acercándonos uno al otro,
para apagar todo recuerdo,
para cerrar todo camino,
para impedir todo retorno
a lo que aún ardía de otros tiempos
en nosotros.
Duros meses, amargos días,
momentos de dolor infinito,
teníamos que atravesar
para destruir la obra
que en un segundo luminoso
48
surgía de nosotros más sólida y más fuerte.
Y sin embargo, debimos separarnos.
Paso a paso, golpe a golpe
fuimos derribando todo,
hasta que nos separamos
aquella tarde de invierno,
junto al mar, al sur marítimo
de tu país que amo todavía.
Juntos entregamos nuestro amor al mar
para que lo guardara
en su pecho
de viejo enamorado.
Hoy estoy frente al Báltico.
Es un día cualquiera del otoño
más dulce y más triste de la tierra.
En sus mareas solitarias
oigo que me nombran tristemente
tus palabras lejanas,
mientras a los grandes ojos negros
de la noche que sufro
asciende nuestro amor
como una simple y clara llamarada
que nos busca ciegamente todavía.
OTTO RENÉ CASTILLO
(QUETZALTENANGO, GUATEMALA,
1936 – 1967 [desaparecido])
49
DE LA ESPOSA
Cuando
te miro
dormida
a mi costado
cuento
los siglos
que se acumularon
para juntarnos
en la misma almohada
MARCO ANTONIO FLORES
(GUATEMALA, 1937 – 2013)
50
ACERCA DE LA TERNURA
Si no hubiera conocido tu piel,
si tus ángeles y sus pájaros
–morenos, desde luego–
no hubieran sido acariciados por mí,
si no hubiera tocado la ternura
de sus cantos y sus arpas
y la seda de sus plumas,
seguramente,
mi mano,
esta mano
tendría la dureza
de una piedra.
LUIS DE LIÓN
(SAN JUAN DEL OBISPO, GUATEMALA
1939 – 1984 [desparecido])
51
INVENTANDO EL AMOR
Inventando el amor
de nuevo
una mujer y un hombre.
Infinitamente solos
para ser almendro, hoja,
flecha, luz.
Persiguiendo en silencio
pájaros y flores,
sangre en gotas,
el temible fondo
de la propia soledad amarga.
Un hombre y una mujer
cruzando océanos escondidos
en túneles rosados,
como peces ciegos
en medio de la espuma;
soñando
sin piedad alguna
cascadas de violetas,
acercando espinas,
sal y heridas.
CARMEN MATUTE
(GUATEMALA, 1944 – …)
52
AMOR ALEJADO
Amor antiguo que me despierta con mares grises.
Amor alejado
Amor de bruma y dolor.
Amor como una armoniosa primavera.
Amor que crece en las flores.
Amor de verde campiña abierta
y extendida hacia el mar y el horizonte.
Amor sin un adiós
amor sin ilusión
y sin tristeza.
Amor pálido como el otoño.
Amor con la violencia del verano,
amor sin alegría,
amor sin corazón
lleno de flores secas.
Salmo del amor
amor de mares grises
amor sobre las fibras de mi ser.
Amor que renace en hojarascas viejas
amor sin los salvajes días.
Amor de muros llenos
amor con flores claras.
Amor de sueños locos.
Amor como un rubor. Recuerdo de ti.
Amor como el color de tus ojos. Sin luz.
Amor de viejas eras
 
amor de arco iris.
Amor como este humo
de la tarde morena
amor que está saltando
con mi risa sin fiebre.
ISABEL DE LOS ÁNGELES RUANO
(CHIQUIMULA, GUATEMALA, 1945 – …)
 
LA ROSA PUNTUAL
no te quieras explicar la vida
la vida se dice con labios que besan
con manos que buscan tu cuerpo
la vida viene y pasa como nubes sin más nada
que nubes pasando como nubes
la vida cae como imagen onírica desde las estrellas
como luz flamada por el dar y el recibir
la vida es el aroma de los tiernos filamentos del ciprés
tronchados y restregados con estos
mismos dedos de acariciarte
la vida es una música que eriza una música
que siendo limonar en el sonido da otros frutos
que hace insituables las emociones o las hace despotricar
la vida es una cinta magnetofónica con voces que
[aplauden la vida
con pajarillos que jamás te han de trinar sino
por la sangre o por los besos
la vida es esa rosa puntual que la violetera de siempre
otorga a las parejas eternas (allí donde solo
ella sabe que las propicia y purifica)
la vida es esta rosa que te doy no por rosa sino por vida
la rosa puntual
ENRIQUE NORIEGA
(GUATEMALA, 1948 – …)
55
SOLO QUIERO
Yo solo quiero
un poco de atardecer
para platicar con ella,
escondidos detrás de algún árbol,
decirle que ya no aguanto más,
que se venga a vivir conmigo,
que tengo ganas
de echarle una semilla.
PICOTEANDO
El aire se come tu suspiro,
a ras del cerro
el último chispazo de sol.
La tarde termina
en el negror de tus ojos.
El amor picotea:
es un pajarito
con ganas de cantar.
MAYULI
Cuando estás conmigo
no sé dónde queda el mundo.
HUMBERTO AK´ABAL
(TOTONICAPÁN, GUATEMALA, 1952 – …)
 
AMAR
Amar ha sido todo
Amar y dejar de amar
Porque todo se ha ido
Reduciendo
Al verbo AMAR y sus
Implicaciones
Amar su cuerpo
sus ojos
sus manos
su pelo
sus pies y
sus poemas
Amar lo imposible
Amar ante la certeza de lo
inevitable
Amar arrebatando
Amar por un segundo
pero amar
Amar por unos días
pero amar
Amar por unos años
pero amar
Y después
quizá
el desamor
Con todo lo que tenemos
No podemos dejar de amar
De conjugar el verbo prohibido
 
De conjugarlo
yo amo
tú amas
etcétera
etcetera
Así el verbo el inquisidor
El del deseo el inquisidor
El de la piel erizada
El de los remordimientos
El de las manos suaves
El de los besos en la boca
en la nuca
en los pezones
Ese verbo adulador
A veces potro de tortura
AÍDA TOLEDO
(GUATEMALA, 1952 – …)
 
EN EL PUNTE DE HAMACA
En un atardecer tranquilo
yo iba de un extremo
del puente de hamaca
y vos venías del otro.
Justo en el centro
se cruzaron nuestras miradas,
allí se unieron nuestros corazones,
allí detuvimos el mundo
por un momento.
No sé si vos seguiste mi rumbo
o yo el tuyo,
más bien creo que inventamos
uno nuevo.
DANIEL CAÑO
(HUEHUETENANGO, GUATEMALA,
1967 – …)
59
IDILIO
 
trae tu café
toma mi mano
siéntate aquí
observa la noche
represa de ese fenómeno
llamado silencio
queriendo hacerse ver
calla por ahora
saluda el sueño de mi parte
sé cordial con ellos
hazte familia y
déjame pertenecer
aparece conmigo
en tu recuerdo de otoño
escríbeme más
deja ahora de leerme
rehúye de este momento
donde no estás
toma este cuarto
como si fuera tuyo
ahórrate los adjetivos
aspira este trago
habla con simpleza
como si me conocieras
todo ritual
todo acto de escribir
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es intento de llamada
todo poema
es puente hacia ti
sea mi voz faro
ceremonia para terminar
con estos días
aguarda mi señal
calienta la prudencia
entre tus piernas
pobres vivimos más
abandona tanta codicia
apuesta por una cama
donde no falte nunca
música en tus brazos
tu cuello prendido
tiempos todavía sepia
la tímida espalda
que nunca se deja ver
una mirada buscando entenderte
aparece pronto
no hay verso aquí
que necesite nombre ajeno a ti
aléjate
antes que extrañe extrañar
otra vez
dime cuándo abrir la ventanas
y escapar como viento repentino
61
cuándo liberarte como discurso
engaña los relojes
no debes irte aún
no te necesita nadie
no necesitas más
que un porche amigable
cajetilla generosa
mis manos de playa
este café comprensivo
persigue las señales,
no te comprometas
tal vez afuera
hombres ansiosos siguen
rezando keroseno
pidiéndote lumbre
afuera las hay
mujeres apenas mujeres
pero yo te prefiero
apenas presente de día
luna llena como ahora
con pena, la luz apagada
no bajes la mirada nunca
podrías pasarme de largo
sin vernos más
solo la edad te convence
a quedarte
por entendimiento o fatiga
no me hace diferencia
sé, estarás
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haremos misa de tu vientre
déjate envejecer
y retira las tentaciones
para las cuales somos
infinitamente insuficientes
comienza a labrar
en mis cuatro paredes
los murales que serás
adopta astros a la deriva
traspasa los cimientos
y arráncame de raíz
no escuches el coro
de la autopista cerca
falsa profecía
porque viene el invierno
para quedarse
se me crece esta casa
se me oscura este espacio
tú arrastras progreso en tus pasos
yo he pavimentado corales enteros
pero ya no importa
nos quedamos sin a dónde ir
porque ahora traes tu café
te sientas próxima
tomas mi mano
afuera la ciudad arde
CHRIS KUMMERFELDT
(GUATEMALA, 1986 – …)
 
Solo en sus ojos
infinitos existe
vida en el cielo
MARCOS GUTIÉRREZ
(ANTIGUA GUATEMALA, 1997 – …)
ntología de poesía universal

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