A nuestros más estimados lectores

En un breve instante –durante la regada fiesta- los vasos quedaron vacíos y mientras alguien iba por más licor la idea cayó del más allá quedando inerte en el salón. Sacar una revista sin nada de dinero era algo desafiante para muchachos veinteañeros. Había que hacerlo y las ideas se multiplicaron junto con las cervezas.
Una hora más tarde las ocurrencias incendiarias se deslizaban por la alfombra en un amago de incendio que aún perdura. Las llamas siguen intactas a pesar de los años, los inviernos y la lluvia. De esa fiesta todos se acuerdan, y no es para menos; ahí nació Urbe Salvaje.

No es fácil hacer una revista “diferente” en estos tiempos, pero a eso estamos abocados. Esperamos que nos acompañen.

Palabras del Director