La noticia ha corrido de boca en boca. Una nueva serie que aborda nuestra educación superior y sus maquillajes, sobre todo en el ámbito de las llamadas «universidades» privadas. La usura, el CAE, los papers y toda una entelequía tan supuestamente ideal como perversa -que debe ser eliminada- se abordan en la serie. Hay que verla. Aunque dé rabia.

 

CAPÍTULO I: Desilusión

 

El primer capítulo parte diciendo que si tú ves una puerta con la leyenda “lo que sigue es el vacío”, ¿la abrirías? El cínico no la abre, porque prefiere esta situación de muerte a tener que enfrentarse con el vacío total. Esos son los dos tipos de paradoja que se dan y por qué los sistemas se mantienen, porque la gente prefiere estar en un negocio multimillonario a tener que incomodar toda su vida.

 

“La muerte no declarada de la universidad”. ¿A qué se refieren con eso?

—Tiene que ver con un aspecto vitalista de cómo consideramos nosotros la muerte, que es básicamente una muerte en vida. Esto, en realidad, es la definición del nihilismo: posponer tu vida por ficciones supraterrenales que van en detrimento de tu propia vida; entonces la noción de muerte que nosotros estamos manejando, que es propiamente nietzschiana, tiene que ver con que hay una voluntad nihilista de muerte en la institución y en los que están dentro de la institución. Algo muerto para nosotros es algo que no tiene sentido y que nadie puede defender en término de sentido. Está agonizando, no es una muerte orgánica literal, es una descomposición total del sentido. Y lo planteamos como “muerte no declarada” porque, en el fondo, la gente se siente muerta en vida en la institución, pero tampoco lo puede decir y tampoco puede salirse del sistema.