Un libro acerca de Jacinto Suárez Espinoza

Por José Miguel Carrera

Gracias a Elías Velázquez, hermano nicaragüense que pasó por nuestro país, pudo llegar a mis manos un regalo muy apreciado, el libro “En el mes más crudo de la siembra”, en su primera edición, un texto testimonial de la vida del compañero Jacinto Suárez Espinoza, militante histórico sandinista, responsable por muchos años de la Dirección de Relaciones Internacionales del FSLN.

La vida de Jacinto, contada como él lo hace, es adentrarse en la savia de los primeros combatientes sandinistas. Esta obra constituye por tanto, conocer parte de la historia de la organización que derrotó a una de las dictaduras más brutales de Latinoamérica el 19 de julio de 1979.

Luego recibí la Segunda Edición Ampliada del libro, ahora en 267 páginas, de junio 2019, editada por la imprenta de Asamblea Nacional de Nicaragua.

Fuí reuniendo muchas notas de la lectura, con calma, como siempre lo hago, imaginándome en cada página la vida de Jacinto. Lamentablemente y de sorpresa, como llegan las malas noticias, el 2 de abril de 2020 recién pasado, me entero que este gran compañero y amigo, ha muerto. Honor a su memoria.

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Muchos de nosotros, internacionalistas, tuvimos la oportunidad de contar con su amistad, y a pesar de sus múltiples responsabilidades, Jacinto se hacía el tiempo para platicar cada vez que tuvimos la oportunidad de volver a Nicaragua. Llegaba donde nos alojábamos y nos decía a la manera nica, a pesar del tiempo transcurrido de los anteriores encuentros, -Iday jodido, ya vengo ahorita a platicar con vos-. Nos preguntaba de Chile y siempre quería saber de la vida de Galvarino Apablaza, “Salvador”.

En nuestro caso era vital siempre conocer su visión de lo que sucedía en Nicaragua, del esfuerzo de los sandinistas por construir esa patria por la que tantos héroes y heroínas entregaron sus vidas, incluidos varios de nuestros compatriotas. Siempre lo escuchamos con mucho cariño y respeto, me impactaba su humildad.

Jacinto Suárez, “fue locutor, laboratorista y quiso ser médico, pero el tiempo lo dio por la Revolución que lo llamó también y terminó estudiando Ciencias Sociales y, como buen autodidacta, se graduó de revolucionario”… “En 1963 entró al FSLN”. Página 11.

En representación del FSLN apoyó la lucha del pueblo chileno, nos decía que esa solidaridad era entre hermanos, era como devolver la mano, reconociendo de ese modo nuestro apoyo en la ofensiva final, al triunfo sandinista de 1979, al aporte en la construcción del Ejército Popular Sandinista, a la participación de los chilenos en la lucha contra los contrarrevolucionarios y en especial por tantos jóvenes de nuestra patria caídos en esta tierra centroamericana.

En el prólogo de la primera edición dedica su libro a Julio Buitrago Urroz, héroe sandinista. “Ojalá alguien viva para que cuente cómo fue la historia.” Página 15.

La Segunda Edición la dedica nuevamente a Buitrago y a Casimiro Sotelo, Silvio Mayorga y Francisco Moreno. Página 17.

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“Los momentos más importantes de mi vida fueron los años que pasé preso, obviamente es una experiencia que impacta; el momento del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, que tiene que ser para todo el mundo sumamente importante; los días que viví cerca de la muerte, pero de otra manera cuando tuve problemas renales.” Página 41.

 

Jacinto relata una de sus detenciones, con 20 años de edad: “Yo iba a una misión a Guatemala el 23 de enero de 1967, a buscar cómo trasladar unas armas que nos habían quedado de entregar”. Lo capturaron en la frontera norte que limita con Honduras. Página 43.

 

 

En una de las grandes operaciones del FSLN, el asalto a la casa de Chema Castillo del 27 de diciembre de 1974, Jacinto es liberado con un grupo de dirigentes, luego de llevar casi 7 años encarcelado y trasladados a Cuba: “Fuimos rescatados Daniel Ortega Saavedra, José Benito Escobar, Julián Roque Cuadra, Oscar Benavidez, Lenín Cerna Juárez, Carlos Guadamuz, Adrián Molina, Manuel Rivas Vallecillo, los hermanos Daniel, Alfonso y Alberto Núñez Rodríguez, Jaime Cuadra y Carlos Arguello Pravia.” Página 80.

Cuando Jacinto llega a Cuba -él lo hace notar en su libro, ya había sido derrotada la Unidad Popular en Chile, y los cubanos retoman las escuelas guerrilleras: “… después viene otro tema, la desunión”…”…nos dicen: Ustedes no son nicaragüenses, son chilenos, para encubrir nuestra presencia”. Página 96.

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En el capítulo “De Cuba a Nicaragua – EPS” Jacinto relata todas sus vivencias, hasta volver a Nicaragua el 22 de julio de 1979, unos días después del triunfo. Son numerosos los hechos que relata, destaco lo siguiente: “Un chileno poco reivindicado, Víctor Minué, estuvo enterrado en la rotonda de los Hombres Ilustres en el cementerio occidental de Managua. Quedó su lápida, porque los restos se los llevó la viuda a Chile. Minué, alias “Jorge”, era el jefe de todas las operaciones de traslado de armas a El Salvador”. Página 109.

Después del triunfo sandinista, estuvo unos meses en el Ejército Popular Sandinista, fue llamado luego a ser parte de la Cancillería como Vice-Canciller, y finalmente a finales de los 80 es enviado como Embajador en la URSS, designado por el propio Daniel Ortega. Cinco años después vuelve a su país y se incorpora al Ministerio de Interior.

“Solicité regresar a Nicaragua y se me concedió. De los soviéticos siempre guardaré un buen recuerdo. Fui el benjamín de los embajadores en Moscú, de tal manera que  Brezhnev y Chernenko me decían moi syn que significa hijo mío. Recorrí casi toda su geografía y prácticamente todas las  Repúblicas de ese inmenso país.” Página 129.

El libro incluye varios anexos, entre otros: “De la forja de la Vanguardia a la Montaña”, Testimonio de Gladys Báez y Jacinto Suárez entrevistados por Mónica Baltodano el 31 de julio de 1999. Página 169.

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En lo personal, he releído varias veces su libro testimonial “En el mes más crudo de la siembra”. Es un relato testimonial impresionante, tuve el honor de conocer a su autor y conversar muchas veces con él, aprendí de su sencillez, al leer de su propia pluma este relato vivencial, quedará en mí el recuerdo de un gran maestro de revolucionarios.

 

Compañero Jacinto Suarez Espinoza, desde Chile

¡¡ Presente!!

Santiago de Chile, mayo, 2020