I          

In memoriam de Ernesto Sabato

 

 

La madrugada de un sábado quedó el tiempo vacío

Como una virgen infinita cultivando la eternidad

Sin coronas, sin túnicas corpóreas, ni purpúreos atuendos

 

Una virgen azulada

Una virgen sin aliento

Una virgen impía

Una virgen sin consuelo

Una virgen sin velo

Una virgen enlutada

Te llevó a un último paseo por el Parque Lezama

 

¿Qué sintió la nube solitaria frente a tu ausencia?

¿Será que tú arribarás a la nube para comprenderla?

¿Y danzarás con el sol su rito cotidiano?

¿Develando misterios, designios y cábalas inermes?

¿Cómo pudo la luna alumbrar tu partida?

¿Cómo pudieron abrazarte los dormidos astros?

¿Cómo surgieron alas de tu alma en las constelaciones?

 

El regazo invisible de Matilde te acogió en el Amor

Tu hijo Jorge entonó su infinito canto melodioso

 

La madrugada de un sábado quedó el tiempo vacío

Quedamos encerrados en un túnel sin salida

En el túnel oscuro, humano, solitario, el de todos

El túnel de los héroes, el túnel de sus tumbas

En un inmóvil tiempo quedará tu sombra

 

                            II

 

 

¡Que se queme el agua y las gárgolas se vuelvan fuego!

¡Que se disuelva el viento sobre arcángeles metálicos!

¡Que los atardeceres enceguezcan con tu partida!

Los ojos del universo pintan de ansiedad la oscuridad

Se ha entregado a la luz su partícula más luminosa

La eternidad recibe a un hijo iluminado en sus pupilas

 

Emigrante del cosmos, vuelves al punto de partida

 

Tu alma duerme, tu corazón reposa, mas, tu voz no morirá

Tu voz será nube, sol, pez y barro

Tu voz construirá los elementos

Mojando al fuego

Elevando la tierra

Encendiendo el aire

 

Moldeando el agua

Tu voz emigrará, pero no morirá

Será solsticio o equinoccio

Será pan, brisa, ola o piedra

Será letra, nota, cuadro

Será cuerpo, campo, luz

Será ventana, lluvia, alma

Será umbral, hálito, rastro

 

Tu voz emigrará, pero no morirá

Tu voz no morirá, tu voz emigrará

Estrellada en el cosmos

Hacia los sueños de los hombres libres

Hacia los sueños de los hombres justos

Hacia los sueños de los hombres de paz

 

                              III

 

 

Podré,

Llorar mares que transmuten los continentes

Llorar mares que inunden el universo

Llorar mares que disfruten del olvido

Llorar mares que nos devuelvan

las

estaciones

enterradas

en la noche

de los payasos del Olimpo

Pero tú no volverás.

 

Podré,

Llorar mares que disuelvan los espacios

Llorar mares que vuelen el no tiempo

Llorar mares que resuciten el pasado

y

parezcan tan

reales

como la imaginación del surrealista

Pero tú no volverás.

 

Podré llorar el Todo, la Nada, el Universo

la Sencillez, las Celebraciones, las Aceitunas

los Funerales. los Almendros, los Adjetivos

los Tangos, las Orquestas, los Sustantivos

el Pan, el Vino, las Pinturas, el Arte, el Absoluto

Mas, a esta pequeña y triste tierra

tú no volverás.

 

Aunque tu obra ilumine las almas

y ennoblezca

por siempre

los espíritus etéreos, infinitos

los infinitos, etéreos espíritus

los etéreos espíritus, infinitos

 

Emigrante del cosmos, vuelves al punto de partida

 

Mariela Ríos Ruiz Tagle. 2012. Santiago de Chile.