La lucha de los habitantes de Puerto Williams no será ni fácil, ni concisa. Las empresas pesqueras Cabo Pilar y Nova Austral son apenas los dedos extendidos de un holding internacional tras el cual estarían Altor Found III (noruego) y Bain Capital (Estados Unidos). Nada menos que la realeza noruega que coincidentemente anunció visita a Puerto Williams. Los mismos reyes que, por la rivera argentina del Beagle, ya habrían establecido un convenio para empezar la explotación de las aguas.

 Por Lisselotte R. Álvarez

Cuando se habla de proyectos de inversión los conceptos progreso, desarrollo, calidad de vida están relacionados; sin embargo de la industria salmonera no se puede decir lo mismo dado que existe amplia evidencia física, empírica y científica, en el mundo, que refuta tales asociaciones. En lo particular, Puerto Montt y Chiloé, por nombrar sólo dos generalidades irrefutables de la desastrosa expansión de la salmonicultura en Chile, cuyo despliegue cada vez más al sur del mundo se debería no a su éxito, sino a su rotundo fracaso en controlar el impacto ambiental que intoxica a tal punto las aguas y sus respectivos lechos que ni siquiera los mismos cultivos que los originan son viables, es decir, no pueden vivir allí, donde antes de su instalación existieron complejos ecosistemas.

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Entidades fiscalizadoras estarían desacreditas por persistentes irregularidades

Concesiones acuícolas de Magallanes en tela de juicio
¨En Puerto Williams no queremos salmoneras, no nos interesa. Afecta nuestra calidad de vida, nuestro entorno, que tiene categorización de Reserva Mundial de la Biosfera y ha sido reconocida por el agua más pura del mundo. Estas distinciones únicas en el planeta nos hacen responsable como habitantes más autrales y nos hace cuestionar la autorización para operar de la industria salmonera, que cómo único legado además de aumentar el millones de dólares los ingresos los inversionistas sólo ha dejado un rastro de contaminación y deterioro prácticamente irrecuperable en todos los cuerpo de agua donde se han instalado incluso en sus alrededores.
Lamentablemente tenemos ejemplos cercanos como Puerto Montt, Chiloé, y ahora Magallanes donde ya hay evidencia científica de la falta de oxígeno en el agua¨, enfatizó David Alday, representante de la comunidad Yagan de Puerto Williams. David Alday es parte del movimiento ciudadano con representación de yaganes, mapuches, huilliches, todos pueblos originario en Chile presentes en la isla Navarino y, en conjunto con otros residentes de la misma, están empeñados en dilucidar si las concesiones acuícolas otorgadas para el cultivo de salmónidos cumple la normativa legal vigente mínima exigida para operar.
A la incertidumbre legal, los alegatos de los vecinos de Puerto Williams se centran principalmente en que dichas concesiones estarían caducadas, aun así iniciarían sus operaciones este año y que habrían sido otorgadas por la Subsecretaría de Marina a la empresa Concar S.A. en 2005, mismas que habrían caducado y retransferido por Concar a la pesquera Cabo Pilar S.A., según constan en la carta sin número de fecha
26 de enero de 2015, dirigida al entonces director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental, Jorge Troncoso Contreras, firmada por Mark Stengel, representante de Cabo Pilar, como parte del documento.
Justificación de inicio de proyecto acuícola Pesquera Cabo Pilar S.A., en dónde reconoce la caducidad de las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA N1314, N1465, N1310 y N1570) y su consecutiva transferencia.
Otra curiosidad administrativa es que Cabo Pilar, para algunos trámites, ante la armada por ejemplo, es representada por Nova Austral, sino también que los permisos fueran otorgados con todas las de la ley, aunque en términos técnicos el cumplimiento de la legalidad vigente se reduce a actos administrativos por parte de las empresas salmoníferas.

“El procedimiento se repite una y otra vez, la empresa interesada informa de sus intenciones e impacto del proyecto a implementar, y luego durante la ejecución de los proyectos. En el fondo es una declaración de voluntad ante los distintos organismos del Estado que intervienen, no hay garantía de lo que allí se expresa se cumpla. A nosotros –distintos representantes de la comunidad- nos inquieta aún más
que al consultarles a los organismos la respuesta al unísono de las entidades es que está todo en regla, pero al  preguntarles sobre detalles técnicos del proyecto dicen no conocer el fondo del mismo. ¿Entonces cómo pueden asegurar que está todo correctamente sino conocen el proyecto?”, señala David Alday representante de la comunidad Yagan en Puerto Williams.

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Falta a la probidad

La suspicacia de los vecinos no pareciera injustificada a la luz de los documentos que son posibles de descargar del Servicio de Evaluación Ambiental –SEA- que fueron presentados por las empresas que han sido beneficiadas con las concesiones, disponibles a través del sistema de transparencia que obliga por ley a publicar la documentación que da origen a estos permisos. Sino también las entidades que califican y otorgan los permisos están gravemente cuestionadas por el actuar más que irregular de algunos de sus directivos y/o funcionarios. El más público conflicto de interés es el de
Karina Bastidas, ex directora (2015-2016) del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental –SEARegión de Magallanes, quien para el 2018 siendo funcionaria del SEA, firmó el día 4 de abril 2018 un acta de evaluación como parte de Australis Mar S.A. y a los dos días, el 6 de abril del 2018, firmó un acta de visita a terreno como parte del Servicio de Evaluación Ambiental (Ambos documentos disponibles en la página del SEA). Actos que estaban en conocimiento del director regional del mismo servicio José Luis Riffo
Fideli también firmante en los dos documentos mencionados. Dejando en descrédito no sólo el actuar de al menos estos dos funcionarios públicos sino también la institucionalidad que no sólo no ha sancionado estos actos ímprobos a la vez que los ha perpetuado. La mencionada Bastidas actualmente se desempeña como directora regional del SEA de la Región de Los Ríos, según reporta en su página institucional el cuestionado
servicio.
Sin consulta indígena ni ciudadana
Para este movimiento ciudadano la industria acuícola de salmones representa una amenaza para el ecosistema del Canal Beagle. ¨Este proyecto de salmonera nunca se informó a la comunidad, y debió hacerse a través de una consulta indígena ya que así lo estipula el Convenio 169 que suscribió el Estado chileno con la Organización Internacional del trabajo, OIT. Y esta consulta se justifica aún más cuando en este territorio ancestral por ser además, reserva mundial de la biosfera, categorizada como el lugar más prístino del mundo, con el agua dulce más pura del mundo, y además con un patrimonio humano vivo como es la abuela Cristina¨, refirió David Alday dirigente de la comunidad yagan en Puerto Williams.
Sin embargo, el mencionado colapso sanitario ambiental no sólo no incomoda a las autoridades responsables de velar por los intereses de todos los chilenos y extranjeros residentes, sino que el Estado no ha implementado ninguna modificación legal que restrinja o impida este tipo de proyectos, al contrario, las concesiones van en
aumento “El 2013, la industria salmonera anunciaba sus aspiraciones de expandir su producción a la región de Magallanes, tras haberse ya desarrollado con fuerza en Los Lagos y Aysén. Para ese entonces, en dicha región se habían otorgado 61 concesiones acuícolas de salmonicultura, de las cuales 25 estaban operando efectivamente. En 2012, la producción en Magallanes era de poco más de 33 mil toneladas, equivalente a cerca
del 3% de la producción nacional. Para 2016, la cifra se incrementó a 68 mil toneladas”, Héctor Kol, Estado de la Salmonicultura Intensiva en la Región de Magallanes.
“En rigor, ni el Estado chileno ni la industria han desarrollado nuevas regulaciones o prácticas para prevenir que las consecuencias ambientales negativas ya registradas en las regiones de Los Lagos y Aysén, ocurran también en Magallanes. Existe (…) una ausencia total de estudios de “capacidad de carga” en todos los sitios intervenidos por la salmonicultura. Implica que no se conoce la capacidad de estos sitios para descomponer,
reciclar, absorber o dispersar las enormes cantidades de desechos orgánicos y químicos que la salmonicultura intensiva produce. Además, las concesiones acuícolas son entregadas por el Estado en unidades de superficie, impidiendo un control efectivo de las densidades de cultivo (unidades de biomasa por unidad de volumen).
Todo lo anterior da lugar a descargas al ambiente que pueden ser excesivas para un espacio determinado, y al hacinamiento de peces, que facilita a su vez la transmisión de enfermedades. Tampoco hay límites para el uso de antibióticos en el control de enfermedades de peces. Los controles existentes al respecto revisan la presencia de residuos de antibióticos solo en el producto final (pescado comercializable), pero no en el medio acuático intervenido por la actividad. Para cumplir con la ley, basta que las empresas reporten la cantidad  de antibióticos usada a los servicios públicos estatales”, Héctor Kol, Estado de la Salmonicultura Intensiva en la Región de Magallanes.
Ante la vaguedad de las respuestas institucionales y muchos silencios, así como las irregularidades en los servicios que debería resguardar los intereses de la población y sus territorios, así como sus recursos, el movimiento ciudadano en Puerto Williams a instancias de la transparencia activa y, a través de la gobernación provincial de Cabo de Hornos y Antártica chilena quien ofició –Ord. N 041/2019- solicitó a las entidades
intervinientes todos los documentos que dieron origen a los permisos para la instalación de salmoneras en el canal Beagle, están a la espera de esos antecedentes.

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Evidencia científica

Argumentos presentes en el informe Estado de la Salmonicultura Intensiva en la Región de Magallanes, de Héctor Kol, Programa Marino, CODEFF, enero de 2018. En este informe se señala que “en efecto, el crecimiento de la industria salmonera en Chile depende actualmente de su expansión geográfica hacia Magallanes. Las ictiopatologías virales, bacterianas y parasitarias, que la propia industria llevó a las regiones de Los Lagos y Aysén han generado una situación de colapso sanitario y ambiental con altos costos para la industria, obligándola a buscar nuevos ambientes sanos donde operar”. Agreguemos que este fue un documento elaborado para la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente –AIDA- con el apoyo de la Fundación Waitt.

Las ictiopatologías virales, bacterianas y parasitarias, estaría asociadas a un incremento excesivo y descontrolado de nutrientes en el agua producto del alimento que se les suministra a los salmones, derivada también de las altas tasas de descomposición de cadáveres de salmónidos, introducción de antibióticos, factores que aunados contribuyen a la proliferación por ejemplo de marea roja. “La descarga excesiva de desechos nitrogenados al medio marino se relaciona también con la proliferación de algas tóxicas, particularmente de la denominada Alexandrium Catenella. Lo anterior significa que podría existir un vínculo entre la intensificación de las mareas rojas y la mayor disponibilidad de nitrógeno en la columna de agua, consecuencia de la actividad salmonera”, Avila, Marcela, et al. Efecto de factores abióticos en el crecimiento vegetativo de Alexandrium catenella proveniente de quistes en laboratorio.

P. 183. Revista de Biología Marina y Oceanografía Vol. 50, S1: 177-185, abril 2015.

La eutrofización orgánica es el proceso de contaminación más importante de las aguas, provocado por el exceso de nutrientes en el agua, principalmente nitrógeno y fósforo, procedentes mayoritariamente de la actividad del hombre, provocando que las plantas y otros organismos crezcan en tal abundancia que, durante su crecimiento y putrefacción, consumen gran cantidad del oxígeno disuelto y aportan materia orgánica como fango en exceso, afectando la calidad de las aguas. A lo que se suman pérdidas económicas en áreas como el turismo y la pesca, entre otras.

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Contraloría confirmó ausencia de oxígeno

La abultada evidencia sobre el impacto de la salmonicultura en Chile alarmó a los habitantes de Puerto Williams, preocupación también manifestada por la Contraloría General de la República en septiembre de 2016 en que emitió los informes de dos auditorías hechas a los servicios estatales encargados de regular y fiscalizar las actividades acuícolas. La auditoría a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura –SUBPESCA- evidenció que, entre 2013 y 2015, 53% de los centros que operaban en la región de Magallanes habían reportado la generación de condiciones anaeróbicas, lo que implica insuficiencia de oxígeno para soportar vida marina. En tanto, el informe de la auditoría al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura –SERNAPESCA- corroboró los resultados anteriores y señaló explícitamente que dicha entidad no ha ejercido la correcta vigilancia y fiscalización de las concesiones acuícolas”.

La condición anaeróbica, indica “ausencia de oxígeno en el agua (…) según de acuerdo al Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA). El mismo reglamento indica que “se entenderá que se supera la capacidad de un cuerpo de agua cuando el área de sedimentación o la columna de agua, según corresponda, presente condiciones anaeróbicas”, Armada de Chile. Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante. “Reglamento Ambiental para la Acuicultura”. Art. 2 h). 23 y 3. 23 de mayo de 2016.

https://www.directemar.cl/directemar/site/artic/20170126/asocfile/20170126120935/tm_074_2016_090516.pdf

Sin embargo, el mencionado colapso sanitario ambiental no sólo no incomoda a las autoridades responsables de velar por los intereses de todos los chilenos y extranjeros residentes, sino que el Estado no ha implementado ninguna modificación legal que restrinja o impida este tipo de proyectos. “En rigor, ni el Estado chileno ni la industria han desarrollado nuevas regulaciones o prácticas para prevenir que las consecuencias ambientales negativas ya registradas en las regiones de Los Lagos y Aysén, ocurran también en Magallanes. Existe (…) una ausencia total de estudios de “capacidad de carga” en todos los sitios intervenidos por la salmonicultura. Implica que no se conoce la capacidad de estos sitios para descomponer, reciclar, absorber o dispersar las enormes cantidades de desechos orgánicos y químicos que la salmonicultura intensiva produce. Además, las concesiones acuícolas son entregadas por el Estado en unidades de superficie, impidiendo un control efectivo de las densidades de cultivo (unidades de biomasa por unidad de volumen). Todo lo anterior da lugar a descargas al ambiente que pueden ser excesivas para un espacio determinado, y al hacinamiento de peces, que facilita a su vez la transmisión de enfermedades.

Tampoco hay límites para el uso de antibióticos en el control de enfermedades de peces. Los controles existentes al respecto revisan la presencia de residuos de antibióticos solo en el producto final (pescado comercializable), pero no en el medio acuático intervenido por la actividad. Para cumplir con la ley, basta que las empresas reporten la cantidad de antibióticos usada a los servicios públicos estatales”, Héctor Kol, Estado de la Salmonicultura Intensiva en la Región de Magallanes.

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Ciudadanos contra un reino

Pero la lucha de los habitantes de Puerto Williams no será ni fácil, ni concisa, las empresas pesqueras Cabo Pilar y Nova Austral son apenas los dedos extendidos de un holding internacional tras el cual estarían; Altor Found III (Noruega) y Bain Capital (Estados Unidos).

Coincidentemente, el rey Harald V y la reina Sonia de Noruega realizarán una visita de Estado a Chile que se extenderá a Puerto Williams, respondiendo a una invitación del presidente de la República Sebastián Piñera, en el marco de la celebración de los 100 años de relaciones diplomáticas entre ambos países, se llevará a cabo entre los días 26 y 31 de marzo, según informó Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero.

En la actualidad, las producciones de salmones de Noruega y Chile representan el 70% de la oferta mundial.Ante la inminente instalación de al menos cuatro áreas de cultivos de salmones en Puerto Williams, la comunidad organizada; Yaganes, mapuches huilliches, todos pueblos originario en Chile presentes en la isla Navarino y, en conjunto con otros residentes de la misma, han levantado una bandera de lucha ante la amenaza
acuícola de salmones en el Canal Beagle. Pero la lucha de los habitantes de Puerto Williams no será ni fácil, ni concisa, las empresas pesqueras Cabo Pilar y Nova Austral son apenas los dedos extendidos de un holding internacional tras el cual estarían; Altor Found III (Noruega) y Bain Capital (Estados Unidos).
Concita tal interés económico la explotación industrial de la Reserva Mundial de la Biosfera al punto que el rey Harald V y la reina Sonia de Noruega respaldaran con su visita a Puerto Williams los nuevos proyectos de salmonicultura programados a implementarse este año. Es más, el rey Harald V como legítimo representante
de la industria salmonícola noruega ofrecerá el discurso inaugural en un seminario dirigido a empresarios chilenos y noruegos, donde abordará los temas de desarrollo de negocios futuros en acuicultura/salmonicultura, energías renovables y ciudades inteligentes.

Afianzar y concretar la implementación de esta industria en el confín del mundo responde a que las producciones de salmones de Noruega y Chile representan el 70% de la oferta mundial. Las empresas salmoneras y el sector financiero noruego juegan un papel central en las inversiones, producciones y actual expansión de esta industria en áreas costeras en Chile, fuente Ecocéanos.
En marzo de 2018, los reyes nórdicos visitaron al presidente argentino Mauricio Macri en la Casa Rosada, siendo el fruto de ese encuentro la firma con Noruega de un convenio de cooperación para el desarrollo del cultivo industrial de salmones en el canal de Beagle y el litoral de Santa Cruz, Patagonia argentina.
Como parte del acuerdo firmado por la Gobernación de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional –AAICI- el 9 de marzo de 2018, el gobierno provincial se comprometió a destinar US$95.000 y soporte operativo para que Innovation Norway, agencia gubernamental y empresarial que aportará US$25.000 del total a invertir, realice los estudios de factibilidad técnica de cargas y posiciones para el establecimiento de la salmonicultura en el canal Beagle. Nada menos que la realeza noruega que coincidentemente anunció visita a Puerto Williams, mismos reyes que por la rivera argentina del Beagle ya habrían establecido un convenio para empezar la explotación de las aguas.

Las empresas salmoneras y el sector financiero noruego juegan un papel central en las inversiones, producciones y actual expansión de esta industria en áreas costeras en Chile.

Fuente Radiodelmar.cl