Por Loren Sanchis, Managua, agosto de 2018

Fotos de Marcelo Montecinos

En mayo de 1979, llega a Cuba una delegación del Frente Sandinista al mismo tiempo que en el sur de Nicaragua comienza la ofensiva final. Los miembros de la delegación analizan con Fidel Castro la situación militar y en el encuentro se propone una estrategia que determinó la victoria sobre el somocismo dos meses más tarde: se ofreció el envío de un contingente de oficiales de artillería formados en la isla caribeña.

Return From the Front, Managua, Nicaragua, 1982

Declaraciones de un comandante de aquella época

• Contexto internacional y el Frente Sur

“Cuando llegamos, Fidel estaba bien enterado de los movimientos, de cómo estaban distribuidas las fuerzas. Sabía dónde estaba «Emilio» (Javier Pichardo), dónde estaba «El Danto» (German Pomares), qué es lo que había pasado con fulano de tal. Él tenía información al día. Inclusive mantenía un mapa actualizado de los movimientos de las columnas. Por ejemplo, él fue el que nos informa de la caída de «El Danto». Pocos días antes, Fidel Castro estuvo en México, país que jugó un papel importante cuando recibió a varios refugiados chilenos después de la caída de Allende. Allí había muchas organizaciones de toda América Latina: chilenos, uruguayos, guatemaltecos… México daba facilidades. Una nueva era diplomática se define. Cuba se acerca a México. Jimmy Carter impulsa otra línea para los Estados Unidos. El Pacto Andino también jugo un papel para reconocer al Frente Sandinista como fuerza beligerante. Panamá y Venezuela se posicionaron firmemente contra el Somocismo. Entonces, la visión de Fidel Castro sobre el desarrollo de la lucha en Nicaragua se adapta a este contexto. Yo actuaba como cualquier soldado. Pero de un momento a otro, hay una orientación. Se cambian los papeles y nos dicen: ´Ustedes ya no van a infantería, van para artillería. Vamos a volver a Nicaragua para contener el avance de la Guardia Nacional somocista en el Sur. Fidel está determinando que se está definiendo otra estrategia: El Frente Sur tiene que jugar un papel particular para la liberación. Frente a la Guardia, hay que poner un muro de contención porque allá había más facilidad por la ayuda de Costa Rica. Costa Rica está jugando un papel muy determinante. Teníamos bases en Costa Rica, bases fuertes, teníamos allá bases de más de 1.000 hombres. Entonces, aquí está la oportunidad. Vamos a cambiar: Vayan para artillería para que los otros frentes puedan avanzar hacia la capital.

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• Las tendencias del Frente Sandinista

“Cuando me integro en el Frente Sandinista, no había tendencias. (A partir de 1975, el Frente Sandinista se divide en tres tendencias: Guerra Popular Prolongada, Proletarios, Terceristas). Y Fidel nos pregunta: ¿y ustedes qué quieren? Los miembros que compusieron la delegación nicaragüense del Frente Sandinista representaban las tres tendencias de la organización y esto podía representar una debilidad. Si se manda todo un contingente para contener a la Guardia somocista que desplaza todas sus fuerzas hacia el Sur, entonces se necesita seguridad. La preocupación de Fidel era que las tres tendencias, cada quien se llevara su mortero para su lado. Fidel lo tenía claro y nos pregunta de qué tendencia éramos. En un momento dado, él se aseguró de que los que íbamos al mando fuéramos de una «sola tendencia», fuéramos cohesionados. Fidel nos plantea lo siguiente: ´Allá, ustedes van a contener a la Guardia, se van con morteros, cañones. Íbamos a ver si llevaríamos material antiaéreo, pero además de esto van con una fuerza militar. En Cuba un grupo de oficiales estaba preparado, compuesto por miembros del Partido Comunista, del Partido Socialista de Chile, otros compañeros como los Tupamaros….´ Fidel indica que según él la desunión del Frente Sandinista provoca una dispersión de fuerza. Y precisa: ´Nosotros queremos que los que van, sean un grupo consolidado, unificado, no puede desperdigarse ni de una u otra forma. Si se dispersa, si te quitan 3, te quitan 4, te quitan un morterito, un ayudante, ¡se friega todo!´

Al volver, era un pleito y en esto jugó un papel importante, porque cuando estábamos aquí los compañeros nos decían: «Oye, necesito que me des tantos hombres para tal cosa», y les decíamos: no te los puedo dar. Nosotros pensamos que la visión estaba correcta e inclusive Humberto Ortega estaba de acuerdo. ¿Quién estaba en el Sur? Edén Pastora, José Valdivia «Marvin», parte del Estado Mayor pero también estaba parte de la Dirección Nacional: Humberto Ortega, Tomas Borge, Henry Ruiz, Víctor Tirado López. Representantes de distintas tendencias y esto ayudó. Entre nosotros casi no hubo discusión, nos cohesionamos. Lo que se maneja en estrategia militar es algo serio, ya no se maneja a la loca. Porque hubo algunos dirigentes que querían que todo fuera a la brava, pero en lo militar no es así. Por ejemplo, los mapas juegan un papel importante, si no tenés mapas actualizados (por la corrección del polo magnético en artillería), si no tenés claro esto, te perdiste”.

“Por ejemplo, en Ostayo estaban tirando un mortero 60 y no dan en el objetivo. Entonces, lo tiraron porque no le funcionaba, u otro accidente en León cuando utilizaron un cañón de 75 y murieron 4 muchachos porque no tenían la formación adecuada. Fidel dejó bien claro que este grupo de artillería jugaría un papel muy importante y que había que pasar de una visión guerrillera a una visión de ejército. Y nosotros fuimos sensatos, creo yo, porque hubiéramos sido «cabeza caliente» o por nuestro ego estuviéramos en contradicción con lo que decía Fidel y esto nos perjudicaba a nosotros. Estábamos en un momento histórico, el ataque tenía que ser masivo. La Guardia estaba desplazada toda allí. Entonces, había que contenerla para permitir el avance desde el norte y caerle a Managua con la fuerza máxima. La Guardia Nacional estuvo allí masivamente con los mejores equipos. En el Frente Sur, murió gente nuestra en cantidades, también de ellos, pero más nuestra porque nosotros no sabíamos lo que era una guerra convencional. En una posición, a veces la tomábamos y después la perdíamos, para volver a tomarla. La diferencia es que la artillería permitía ablandar al enemigo y ya era otra cosa cuando nosotros íbamos a entrar”.
Entrada en Managua, julio 1979. Revolución sandinista (4)
• El contingente militar
“Tuvimos el privilegio de recibir a compañeros chilenos que eran militares de carrera. Esto jugó un papel muy importante. Es cierto, al principio no podían intervenir como querían, pero a medida que se fueron distinguiendo, ganaron autoridad y prestigio: Recuerdo a Leonardo, Antonio, un montón de compañeros excelentes que jugaron un papel importante. En una acción de infiltración que hubo, te acordás de la lancha que iba apoyar a Cárdenas. Le dieron con un tiro, entonces ya se pudo tomar Sapoá. Esto permitió una serie de golpes de mano a partir de este equipamiento. Después de esta decisión, viajamos juntos. Nosotros llegamos con un contingente de unos 70 hombres o más: venían tupamaros, venían compañeros chilenos… Ahí, como le decía, Costa Rica facilitó la llegada de contingentes de toda América Latina (panameños, colombianos). Nosotros llegamos, si no mal recuerdo el día 17 o 18 de junio. Cuando se define esta estrategia, que la Dirección Nacional del FSLN está enterada y comunica con el Estado Mayor del Frente Sur, pasamos un mes más en Cuba, aprendiendo como se manejaban los morteros y cañones. Los oficiales entran con nosotros, entonces nadie sabe que son chilenos. Ya en el mero «cachimbeo» como decimos, en el mero combate, de forma natural, los compañeros chilenos van saliendo, van surgiendo, van dándose a conocer por su experiencia militar, por su experiencia académica. También los internacionalistas estuvieron en la parte de atención médica. Un hospitalito se montó en Sapoá justamente después que se dio el golpe a esta lancha. Creo que eran uruguayos los que se sumaron a este equipo. Pienso que la visión de Fidel fue bien determinante en el aspecto militar y esto es innegable”.