Al margen de los conceptos estadísticos –archiutilizados por el periodismo deportivo, sobre todo en estos tiempos-, hay dos aspectos esenciales que deben rescatarse en la victoria de Colo Colo como local ante el poderoso Corinthians de Brasil por los octavos de final de la Copa Libertadores: pese a que fue sólo 1×0, el hecho de estar en ventaja en una llave que involucra un partido de revancha, lleva consigo una carga psicológica potente, algo así “envión anímico”, como le llaman. Y, el restante (también expuesto en los medios informativos especializados), tiene que ver con el fútbol mismo. Si el elenco popular enfrentara sus duelos así y siempre, con todas sus figuras sobresalientes jugando con las luces encendidas, no sólo no debería estar tan distante de los líderes del campeonato local sino que, incluso, sobre esos equipos.
 
Es más: de mantener el ritmo y el estándar de juego exhibidos, es tan candidato al título del principal trofeo continental de clubes como lo pueden ser Boca Juniors, River Plate, Atlético Nacional, Gremio o el mismo Corinthians. El cuadro paulista quedó prácticamente acorralado en el pleito de ayer. Si bien es cierto al equipo de Héctor Tapia le costó generarse ocasiones de gol en la primera media hora, quedó plasmada en la acción una idea de salir jugando rápido desde la retaguardia hacia el área rival cada vez que recuperaba el balón.
 
De este modo se generó un dominio casi sin contrapeso y, tras oportunidades claras de Paredes y Zaldivia -quien es defensa-, Carmona logró quebrar el 0 y hacer saltar a los 40 mil asistentes al Monumental a los 38 minutos en una jugada que tuvo de protagonistas a Valdivia, Opazo y Barrios. Junto a los mencionados fueron figuras Barroso e Insaurralde atrás, completando con Zaldivia (un hiperactivo de su función, al decir del columnista de As Chile, Pablo Ortega) una línea de tres sin filtro, que transformó en espectador al arquero Orión; Damián Pérez, quien al igual que Opazo se caracterizó por sus idas y vueltas por la banda izquierda que le otorgaron mayor agresividad a los albos; y Baeza, quien complementó a Carmona en la labor de apoyo al trabajo creativo de Valdivia. Una prueba clara de esta conjunción de virtudes constituyó la transformación de Cássio, el guardameta brasileño, en la mejor figura de Corinthians. 


Sin puntos bajos
Aunque ingresaron en pleno segundo tiempo, Fierro y Valdés (en lugar de Opazo y Carmona, respectivamente) no destiñeron en la línea planteada por Tapia para sus pupilos. Tras la expulsión de Gabriel a los ocho minutos del segundo tiempo, Colo Colo intensificó su dominio, no obstante pese las inmejorables ocasiones de gol que se creó (una de ellas de Pérez, quien elevó el balón en una circunstancia bastante ventajosa), no logró aumentar la ventaja en esos 37 minutos de superioridad numérica. Este aspecto fue lamentado por Tapia y sus dirigidos al igual que dos supuestos penales desestimados como sanción por el juez de la brega, el colombiano Wilmar Roldán. No está de señalar que Roldán amonestó a cinco albos y dos jugadores del Timao.
 


Es y será discutible si el esquema es un 1-3-4-1-2 ó un 3-4-3 (allí el arquero no se toma en cuenta porque es fijo y hay un volante que es un delantero más). A su vez, es parte de la anécdota (aunque no deja de ser interesante) cierta información estadística: según consigna Luis Reyes a través de As Chile, Colo Colo enteró seis partidos sin perder contra equipos brasileños en su cancha (la última derrota fue en 2009 ante Palmeiras); y rompió una racha de 17 años en que los equipos chilenos no pudieron ganar partidos oficiales a Corinthians (la última victoria anterior ante el TImao se la propinó Universidad Católica en 2001 por la entonces vigente Copa Mercosur).
 
Pero estos datos quedarán en eso: sólo datos si es que el cacique no logra superar esta llave del principal torneo continental de clubes. El miércoles 29 del presentes jugará la revancha ante Corinthians en Sao Paulo. A Colo Colo sólo le basta un empate y, en el peor de los casos, una derrota por un gol de diferencia siempre que anote más de un tanto (el gol de visita tiene mayor valor) para clasificar a cuartos de final. El nivel de juego exhibido este miércoles 8 (el mejor del año mostrado por los albos, según la visión especializada de parte importante de la prensa especializada) da para ilusionarse. De mantenerse, tenemos todo el derecho a creer.
Por Gonzalo Figueroa Cea

Periodista

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