Día: 19 julio, 2018

Bolaño en Buckinghamshire

  Por Sergio Marras Disfrutar de una ópera en medio de una hacienda de mil hectáreas, rodeado de ciervos y ovejas Oxford Down, que comen plácidamente un pasto tan verde que hace cualquier otro color invisible, puede ser una experiencia devota y muy snob, aunque rigurosamente imperdible. En verano, decenas de mansiones de campo inglesas ofrecen temporadas de ópera. Garsington, una de las más selectas, comisionó a dos estrellas de la escena británica, el músico David Sawer y el dramaturgo Rory Mullarkey, para crear una obra basada en la novela La Pista de Hielo del chileno Roberto Bolaño. El...

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Francia campeón. Lecciones y referentes para Chile.

  Más allá de las estadísticas (a veces, meros datos anecdóticos), de si fue efectivamente el mejor mundial, de si la FIFA acertó de una vez por todas con el VAR o de las visiones de los seguidores del fútbol que no conocen de la ponderación (aquéllos que prácticamente ven las cosas en blanco y negro), Rusia 2018 deja múltiples lecciones en torno a lo que es su esencia: el “deporte rey” en si mismo. Pero no me detendré en todo, sino que en algunos aspectos, pero siempre pensando en el fútbol chileno y su mayor capital: la selección adulta (disculpen si el concepto “capital” suena tan neoliberal, pero estamos en un contexto en que encaja en pleno). Tampoco me detendré en el Francia campeón del mundo. Estamos de acuerdo en que allí Lloris, Pogba, Griezmann, Nbappé o Giroud son de “otro planeta”. Como también lo son Vida, Modric o Rakitic, en Croacia; Courtois, Hazard o Lukaku, en Bélgica; Pickford, Trippier o Kane, en Inglaterra…Pero insisto: no me detendré allí porque me extendería demasiado. Es más: tampoco lo haré para opinar si Deschamps es mejor entrenador que Dalic por el sólo hecho de haber ganado el mundial como técnico y como jugador. De paso creo que Martínez Montoliu y Southgate son dueños de historiales igualmente interesantes. Pero en ellos hay un punto en común que en el fútbol sudamericano...

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A matar 

Borges odiaba el fútbol porque no lo entendía, decía que no le gustaba porque los jugadores no se juegan la vida, sin embargo, nunca se acercó a un arrabal bonaerense a ver un partido en una cancha de tierra. En ese lugar, entre gritos, sudor, cabecitas negras y armas, podría haber comprobado que estos jugadores, efectivamente se juegan la vida en cada partido. Es más, se juegan la vida en cada balón disputado.

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Violadores bisoños

Pero yo digo que, si su biología les permitió destruir la vida de una mujer, a pesar de las suplicas de ella respecto de que no le hicieran daño, merecen otra clase de consideración: ser juzgados de acuerdo a criterios más severos, que den cuenta de la magnitud del crimen abominable que cometieron.

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