“Doctor Green”, obra que recopila historias breves sobre los derechos de la salud, en un lenguaje comprensible para los niños.

 

Cuento infantil de Jimena Pinto, Alessandro Raphael y Eloísa, con ilustraciones de Eugenia Prado Bassi, publicado por Ceibo Ediciones.

 

En “Doctor Green”, María Jimena Pinto nos enfrenta con un disparatado médico que vive aventuras que son la base de los relatos y muchos de ellos se inspiran en la observación que ha hecho la ministra de sus nietos cuando juegan a ser médicos y a sanar enfermedades.

Apoyado en coloridas ilustraciones y cuentos, la lectura del libro permitirá que los pequeños aprenden de forma lúdica y entretenida sobre sus derechos en este ámbito.

“El derecho a la salud contempla el autocuidado, que forma parte de nuestra educación, las garantías del paciente, es decir, todos los derechos que están incorporados en una atención médica. Es importante saber qué tratamiento te van a hacer, dar tu autorización o estar acompañado por tu familia”, explica la ministra.

 

 

Por Fernando González

Agradezco que hayan elegido este lugar para el lanzamiento, ya que el Colegio Médico le ha dado gran relevancia en su agenda, desde su posición en la sociedad civil, de relevar, promover y garantizar el ejercicio de los derechos de la infancia de todos los niños, niñas y adolescentes del territorio nacional, y que el doctor Green vea la luz en estas paredes una gran señal de ello, y que nos invita a que sigamos tras esa bandera.

EL Artículo 24 de la Convención de Derechos de la Niñez versa: el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud (art. 24).

Y es precisamente lo que se ve al recorrer las paginas de este libro, en las precisas y preciosas palabras de Eugenia Prado, su genial editora: “Esta sencilla historia ilustrada, traduce de modo mágico, el profundo amor que trasunta la CDN  para todos y cada uno de los derechos del mundo: el derecho a la vida y a la seguridad física, psíquica; el derecho a la igualdad; el derecho a ser escuchado; el derecho a tener una familia y ser amado; el derecho a la salud”.

Leer un libro, es de las pocas experiencias que permiten, en fracción de segundos, sumergirse en un viaje, onírico, pero real a la vez. El comediógrafo belga Francis de Croisset decía que “leer es la forma de viajar de quien no puede tomar el tren”…

Si bien, uno no lo experimenta físicamente, la experiencia provocada y evocada por la lectura queda almacenada en la memoria… en la misma parte del cerebro de las experiencias vividas, en el lóbulo temporal, específicamente en el hipocampo, que es otra parte de nuestro cerebro que tiene la forma de un caballo de mar. En el hipocampo se guardan tambien los sabores, sonidos, historias, y olores. Es una asombrosa biblioteca atestada de estanterías con recuerdos encuadernados.

Quizás lo más extraordinario es que de repente, sin previo aviso, simplemente con un olor o un sabor, y sin tener que hurgar entre los estantes, podamos rescatar un párrafo o una fotografía y transportarnos por un instante a un momento concreto de nuestra vida, algo que de forma consciente somos incapaces de recuperar, fenomeno conocido como “la magdalena de Proust”… pero esa es otra historia. Es verdaderamente extraordinario que en nuestro cerebro la dualidad espacio y tiempo se dobleguen y se pongan al servicio de un sentido… con un libro como el del Dr. Green, uno puede conectarse con lo más profundo de la experiencia de la infancia.

Al recorrer las páginas del libro, puedo sentarme en un columpio de la plaza, oler el pasto húmedo, sentir el maicillo bajo mis zapatillas, escuchar la suma de sonidos de los niños: risas, gritos, gol!, llantos, hojas secas, mamá mira!, papá ven!…. todo en una mágica y perfecta armonía causada por el caos, entropía que solo se da en un enjambre de niños libres y seguros, -horizonte del apego-.

María Jimena Pinto

Lugar de encuentro de diversidad

La infancia no reconoce diferencias. Una madre que supo que llegaría un niño refugiado sirio al curso de su hijo, al finalizar el primer día del año, le pregunto con suspicacia:

-Hijo, ¿qué tal el compañero nuevo? …

El niño le responde:

-¿Cuál de los dos mamá?

-Había uno que llegaba de otro país, ¿o no?…

-Ah sí, Hassan, normal mamá, le gusta el fútbol… igual que todos.

En los espacios de encuentro entre niños, no hay diferencias ni discriminaciones, en palabras de Galeano: “todos son iguales en torno a una pelota de futbol”

Luego me siento en esa sala de espera… verde… y disfruto mirando como niños, niñas juegan confiados, libres, no hay género, no hay nacionalidad, no hay discapacidad, solo niños y niñas… felices, escena muy distinta a la que vemos en el metro, o en una sala de espera de un banco… siento la suavidad de la felpa, el olor a peluche viejo, me mira una culebra con ojos grandes, y lengua larga, por un momento siento que tiene vida propia… es en ese momento cuando se abre la puerta… verde… y conozco al doctor Green…

En un encuentro de NNA que realizamos en mi hospital, los niños pidieron ser parte de las decisiones, piden ser escuchados, algo que desde la salud asistencialista es casi impensado. Bueno, ahí está el desafío a nosotros, los equipos de salud. Y ya el Dr Green nos lleva la delantera, propiciando la comunicación y un encuentro genuinamente horizontal  en el box.

En suma, este maravilloso libro es un viaje onírico… un sueño … que te lleva a un parque, a una sala de espera infinita, a una travesía por la Amazonas de Brasil, a Italia, luego a un país en guerra… y de vuelta a la plaza…

Pero también es un viaje por los derechos de la infancia… a partir del derecho a la salud, trasunta todos los derechos. El gran desafío y valor profundo de este libro es la invitación a que todos y todas nos hagamos cargo de los derechos de los NNA en nuestros espacios y territorios, exhortación a visibilizarlos explicitamente, a promoverlos enérgicamente y garantizarlos genuinamente. Quisiera mencionar algunos de ellos, presentes en el relato: Bien Superior del Niño, derecho a la Identidad con pertinencia cultural, alimentación afectiva: Lactancia Materna; seguridad y protección: que le brindaban los padres del Dr. Green en su infancia, cuando recorrían el río amazonas lleno de caimanes, jugar, recrearse: en todo momento, en todo lugar. Pero el principal derecho revelado en el cuento, no está en las páginas, sino que se presenta implícitamente en su génesis, en ese encuentro entre “abuela” y “nietos”, en ese mágico espacio compartido, que se da entorno a la fantasía, al juego libre imaginario, en esta cápsula espacio/tiempo, de infinita y abismante incertidumbre , lejos de la rutina, lejos de nuestras zonas de confort, en ese punto del que huimos inconscientemente en donde somos vulnerables… pero es ahí mismo donde se genera la sorpresa, la creatividad que da origen a cosas como este libro, la más profunda felicidad del tiempo compartido, y donde el amor cambia de materia, y pasa de ser una entelequia, a ser creación.

“Ahora el doctor Green es grande, pero su alma de arco iris sigue siendo la de un niño.”

Fernando González y su familia

 

Fernando González es presidente de la Comisión de Infancia del Colegio Médico de Chile.