Editorial Austrobórea

 

 

Nos presenta esta obra en que Persus Nibaes nos muestra en un par de centenar de páginas, un texto que se nos expone en un tono que media entre la investigación historia y el relato mítico. No hay en Chile demasiadas voces que intenten fusionar tan ferozmente la rigurosidad histórica y geográfica en una novela que se nos aparece en ciertos momentos fantástica, pero también, oscuramente real. Es una obra que opera en varios niveles y que sin duda, obliga al lector empecinado a explorar cuales son los límites entre la realidad y el mito. Así, los lectores que no son conocedores ni cercanos a las tradiciones del sur de Chile podrá parecerles ajena, pero no menos entretenida y llena de ciertos acertijos que nos interrogan a cada momento sobre nuestros impulsos más primitivos y antiguos. Para otros, probablemente, los impulsará a explorar las historias remotas de aquellos parajes de leyenda, donde ese preciso límite entre los registros comprobables y la voz de la memoria se funden en una nebulosa que con ciertos ribetes poéticos, tiende a desdibujar el mito de nuestra cotidiana abulia. Y sin embargo, funciona también en un aspecto más interesante a mi modo de ver, que es la psicología hábilmente retratada de quienes conviven y se forman en el mito, y donde ya no importa si es cierto o no, sino que estremece la manera en que tales mitos te definen como individuo, como clan, como tribu. El Levisterio funcionó para mí como una puerta continental y cercana a una tradición perdida y desperdigada en retazos por todo el mundo. Una tradición que en una de sus vertientes –quizá los partidarios de libros como Le Matin des Magiciens- pudiesen estar genuinamente interesados. Pero por otro lado, hasta obras que van desde Luis Durand a la joven Sascha Hannig se ven de alguna forma, cruzadas por este poderoso universo que diluye incluso nuestra continentalidad geográfica para poner a Chiloé al centro de una literatura –como dije antes- con profundos ribetes de literatura antropológica. Para leer el Levisterio, hay que desarmarse, porque hasta la voz de mi fallecido abuelo me narró al oído ciertas historias que nunca se probaron y que quedaron latiendo en el misterio. Pero aquí hay unas garras clavadas en medio de la realidad, garras de una criatura antigua y sombría que aún no tiene nombre y que puede ser todavía mucho más poderosa, apareciendo como una sombra como la más genuina fantasmagoría lovecraftiana.

Jorge Alberto Collao

Día de San Leandro 2018

Puerto de Coquimbo Chile