Por Raquel Correa
Fotos: De portada Arminio Cardoso, de interiores Claudio Jara
Las responsabilidades del líder socialista en 1973:
“Con mi retórica contribuí a armar los espíritus y las manos”
El ex secretario general del Partido Socialista analiza las causas del desastre de la Unidad Popular. Desde la intervención de Estados Unidos y la derecha chilena, pasando por las propias culpas del gobierno de Allende. Y concluye que “no era posible una vía democrática a la revolución”.
Rodeado de arbustos y flores en su casa quinta de La Florida, con mucho pasto, varios gatos, tres perros y hasta gallinas, vive bucólicamente Carlos Altamirano, el hombre símbolo de la revolución de ayer. Conserva intactas su brillante inteligencia, su ironía, la verba que lo hizo famoso y los modales de caballero de alta cuna.
– Me siento identificado con mi Rottweiler – dice después de hora y media de entrevista, señalando a su perro que duerme tranquilamente al sol- . Tienen tan mala fama, pero son pacíficos. Depende del trato que reciban…
Altamirano sonríe rara vez. Ya cumplió los 80 años. Muy delgado y atlético, quien fuera campeón sudamericano de salto alto en 1946, tiene el pelo entrecano y la misma manera de hablar de los tiempos de la Unidad Popular. Bien pronunciado, remarcando las palabras, separando las sílabas. Con traje Mao de franela gris y camisa a rayas en el tono, se somete a responder las preguntas que cualquiera le haría hoy a quien fue el ícono en los borrascosos tiempos de Salvador Allende.
Aunque vive en el presente, sin nostalgias, la serie de programas sobre el gobierno zde la UP y su trágico fin, lo han obligado a volver al pasado. Se siente atacado. Alega que para qué aclarar las cosas: – Mientras yo sea el gran culpable del fracaso de Allende, todos los demás pueden dormir tranquilos- repite, como hace más de una década, en las postrimerías de su exilio.
Revivir esa época ha sido desgarrador para él.
– La mayoría de los personajes que ahí figuran eran amigos míos. Y aparecen muertos, torturados, prisioneros… Muy doloroso, pero ha sido extraordinariamente positivo para las posiciones nuestras. Sobre todo para la imagen de Salvador Allende. Porque los jóvenes de hoy no habían visto nunca a Allende, ni La Moneda en llamas, ni a los jefes militares expresándose con la vulgaridad y brutalidad con que lo hicieron el 11. Algo horrendo. Mientras, el último discurso de Allende es bastante bello. Diría que para Allende, a los 30 años se han comenzado a abrir las grandes alamedas como él señaló en sus momentos finales.
– A usted lo acusan de que su discurso del 9 de septiembre del 73 en el Estadio Chile provocó el golpe.
– Es infantil y estúpido pretender que un discurso dicho 24 horas antes del golpe hubiera podido producirlo. El golpe lo prepararon con meses de anticipación. Pero yo no saco nada con decir estas cosas: al día siguiente viene otro periodista y me sale con que “usted en su discurso del Estadio Chile…”. La única respuesta sería: si es inteligente, contéstese usted mismo la pregunta.
– Incluso Isabel Allende en estas páginas lo señaló como un error suyo.
– Sí, lo leí. Es una opinión, pero me temo que la Isabel no ha leído ese discurso. Nadie lo ha leído. Pero se repite que fue terrible.
– En “Altamirano”, de Patricia Politzer, está transcrito.
– Una parte. La que le pude entregar, porque conservé una parte, no más. Apareció en “La Última Hora” de entonces, pero fue confiscada. En ese discurso no estoy llamando a la revolución armada sino a la defensa del gobierno y denuncio la información que me habían dado unos marineros sobre las intenciones golpistas de la Armada…
Después de todo
Desde que volvió a Chile – prácticamente el último de los exiliados en retornar- se ha mantenido fuera de la política contingente.
– ¿Por qué este autoexilio?
– Porque el mundo cambió radicalmente. A eso se refiere el libro que publiqué, junto con Hernán Dinamarca (“Después de Todo”). El mundo entero ha cambiado. La milenaria sociedad china está hoy en el proceso de industrialización, de todos los valores modernos. India está en el mismo proceso. Ahí está la mitad de la población humana.
– ¿Y usted no cambió?
– Sí. También yo cambié. Pero mis cambios fundamentales provienen de cuando vivía en Europa. Seguía los grandes debates que se producían allá. El Partido Comunista italiano ya establecía separaciones definitivas con la Unión Soviética. Surgía el eurocomunismo. Había una multiplicidad de movimientos culturales y políticos que revelaban que el mundo de “mi” izquierda, del mundo en que yo había vivido, ya es pasado. Por eso, en cierta medida lideré el proceso llamado de renovación del Partido Socialista chileno. Tenía conciencia de ese cambio y de que, dada mi personalidad, mi temperamento, yo no estaba dispuesto a intentar liderar una posición absolutamente contraria a la que había sostenido…
– Pero, ¿no habría sido un aporte muy importante…?
– Sí, pero usted ha visto mi casa. Tiene cosas bellas. Podría decir que soy un esteta y, en cierta medida, también lo soy para mis ideas políticas. No me parecía estético liderar las posiciones absolutamente contrarias a lo que yo había sostenido por 50 años… Y, sobre todo, tanta gente que fue bárbaramente asesinada, muerta, torturada, en defensa de esas ideas y que de repente Carlos Altamirano…
– ¿Siente una responsabilidad moral sobre esas muertes?
– Claro que tenemos una responsabilidad en todo ese proceso… Por eso, desde un comienzo creí que no me correspondía a mí, sino – como decía Salvador Allende en sus últimas palabras- “a otros hombres…”
Pirámide de culpas
– Si tuviera que jerarquizar las causas del golpe del 73, ¿a quiénes pondría en la cúspide de la pirámide?
– … Todavía veo que las pasiones están muy fuertes. Vea la polémica que se ha armado por si se le rinde un homenaje a Salvador Allende. Patricio Aylwin se defiende que él no era golpista y aparecen varios parlamentarios atacándolo. Falta serenidad, objetividad y capacidad de raciocinio. Ahí juega un papel muy importante la prensa escrita. Monopolizada por una persona y por un grupo, transmite una sola opinión, no da margen para reflexiones. Chile sigue en una polarización tremenda. Eso hace que cualquiera opinión que uno dé sea instrumentalizada en función de unos u otros. Si yo aparezco reconociendo errores – como lo hizo Guastavino- , los partidarios piensan inmediatamente que uno “se está ubicando” y los adversarios dirán “por fin este loquito ha recuperado el sentido común”.
– En el caso de la Democracia Cristiana…
– Lo que importa es cuál es, en definitiva, la actitud de la DC. No que si Aylwin o Frei estaban en tal o cual posición. El hecho concreto es que la DC estaba dividida en tres tercios. Uno apoyaba al gobierno de Allende; otro estaba dispuesto a tenderle un salvavidas y no estimulaba el golpe, y otros estaban a favor del golpe e, incluso, asumieron cargos en el gobierno militar.
– En cuanto a los factores que llevaron al golpe – continúa- varios intervinieron. Los enormes esfuerzos y recursos que empleó la CIA. La declaración de guerra que le hizo el gobierno de Nixon a Allende: antes que asumiera se refiere a él como “este hijo de puta” y anunció que harían “aullar” a la economía chilena. El rol de EE.UU. fue importantísimo, pero se cometería un error si se dijera que a eso se debió el golpe. También está el enorme esfuerzo que hizo la derecha chilena, que sí estuvo detrás del golpe. Hace unos días salió en “El Mercurio” – y tiene el recorte a la mano- una insersión de figuras de la derecha justificando el golpe, pero condenando los crímenes posteriores. Que hoy Jarpa u otros digan que no estaban en eso… ahí hay veintitantas personalidades de la derecha admitiendo que sí estuvieron. Si era obvio.
– Y usted ¿qué responsabilidad admite?
– Yo creo que contribuí con mi retórica…
– ¿A armar espíritus y manos…?
– Es evidente que contribuí con mi retórica a armar espíritus y manos.
– ¿Era consciente de eso?
– No, no lo era. Como dijo Marx, “los hombres hacen la historia, pero no saben la historia que hacen”.
– A la UP se la acusa de crímenes, atropellos, ilegalidades…
– De todas maneras queda en pie que el nivel de barbarie y de criminalidad no sucedió durante el gobierno de la Unidad Popular.
– La excusa de esos crímenes es que había una guerra irregular.
– No – se molesta- ¿Para qué meterse en ese cuento? ¡No hubo ninguna guerra! Varios militares han dicho ahora que a la semana estaba ab-so-lu-ta-mente controlada la situación. De los documentos publicados en “La Conjura” de Mónica González, se deduce que el personaje brutal fue Pinochet. No me puedo explicar el porqué de esa barbarie. En la Revolución del 91 los historiadores hablan de hasta 15 mil muertos. Para qué recordar las grandes masacres de La Coruña, Santa María de Iquique, de San Gregorio. Chile tiene la imagen de ser un país de una gran estabilidad, legalista, constitucionalista, civilizado… Esa imagen ha continuado dominando, pero en el trasfondo de la sociedad hay una terrible violencia. Se manifestó en el golpe del 73.
– ¿Y el Plan Z?
– Una mentira. En su redacción participó Gonzalo Vial. Es inconcebible que un historiador católico y de cierta seriedad haya colaborado en algo que motivó las peores torturas.
– Después del golpe se exhibieron muchas armas…
– Las que había en Tomás Moro. Armas que tiene todo gobierno. La Ley de Control de Armas permitía a las FF.AA  allanar y no descubrieron armas, porque ¡no había armas! Ni Plan Z ni Libro Blanco.
– ¿No le parece grave haber desahuciado la vía electoral y propiciar la toma del poder por las armas?
– Sin duda fue una infortunada declaración del partido, de cinco renglones… Si algo se nos puede criticar, a nosotros y a mí, es que no hayamos sido consecuentes con esa declaración del congreso de Chillán. Fuimos por la vía electoral. La derecha fue la que recurrió a alcanzar el poder por las armas. No esperó las elecciones, no respetó la Constitución, ni presentó una acusación constitucional como Dios mandaba.
– ¿Y qué pasó con el aparato armado de la UP?
– Había 50 hombres del GAP con armas livianas. Li-via-nas que no son para enfrentar un Ejército ni una comisaría.
– Usted reconoció que el PS tenía un aparato armado…
– Mínimo. Se hablaba de 20 mil hombres armados, una exageración. Ni 150 en total.
– El Mapu, el MIR, el Partido Comunista también tenían armas.
– Según mis informaciones, no llegaban a mil 500 hombres en total, con armas livianas. El MIR tendría 600 hombres, el resto con preparación en algún polígono. Pero preparación militar, de estudios estratégicos y tácticas militares, ¡nadie, nadie!
– ¿Entrenados en Cuba?
– Sí, se entrenaban en Cuba para disparar en un polígono. Y eso está absolutamente confirmado por los hechos.
– Usted lamentó que no se hubieran coordinado los diferentes grupos armados.
– He lamentado que el Gobierno de Allende no hubiera tenido una política militar que incluyera este mínimo contingente popular, y también a las enormes masas que apoyaban al gobierno y a las FF.AA. Que no haya habido una estrategia militar de defensa del gobierno.
– Se habría producido una guerra civil.
– Existía ese riesgo. Pero si hubiera existido esa política militar, algunos sectores de la Marina habrían depuesto sus afanes golpistas. Así se explica que entre los asesinados por fuerzas de derecha, por grupos de derecha, por inspiración de la derecha, no sólo estén los dos Comandates en Jefe del Ejército- Schneider y Prats- , sino que el Comandante Araya. El Partido Socialista ¡jamás! ha asesinado a nadie. La derecha en Chile ha sido extraordinariamente violenta. El gobierno de Alessandri Palma armó a cien mil hombres, a los que llamó Milicia Republicana. Un ejército paralelo. En nuestra época se llamaron guerrilleros: podría decir que mantuvieron cien mil guerrilleros.
LA GRAN CONTRADICCIÓN DE ALLENDE
 ¿Demócrata o revolucionario?
– A usted lo acusaban de termocéfalo.
– Todas esas descalificaciones… Hay que ponerse en el contexto de la época. El mundo se había radicalizado, y Chile, en consecuencia. Un Hitler pretendió dominar el mundo en función de una concepción racista, un Stalin quería conquistar el mundo para imponer su verdad comunista. La propia Iglesia Católica realizaba su Concilio Vaticano II, que importaba una verdadera revolución. En América Latina aparecía la Teología de la Liberación y curas guerrilleros también.
– ¿Cuál era su sueño entonces, su utopía?
– Mi sueño era cambiar la sociedad chilena, que para mí era una sociedad basada en la injusticia, la explotación, la dominación de un pequeño sector social que yo conocía bien – parte de la odiosidad que se centró en mí fue por mi origen social- . El hecho es que yo, como Allende, aspirábamos a este cambio profundo. Por ejemplo, no se ha analizado – porque aquí nada se analiza ni se reflexiona- que Allende se radicalizó. En la época en que yo lo conocí, por 1945, en que inicié una muy grande e íntima amistad con él, dentro del partido era considerado un social demócrata. Y la social democracia no era bien vista en el PS. Muy derechista, no revolucionaria. Sin embargo, Allende, en la década del 60, fue experimentando un proceso de radicalización al punto que es él quien aprueba el programa de la UP, y una y mil veces afirma que lo cumpliría implacablemente. El programa de la UP era revolucionario; por algo llevó a lo que llevó.
– Entonces, ¿lo de la vía al socialismo en democracia y libertad no era posible?
– No. Para mí no era viable con ese programa. Uno no puede adoptar un programa muy radicalizado, revolucionario y una vía muy pacífica y reformista. Ahí hay una contradicción muy profunda. Y esa contradicción estaba en Salvador Allende. Entre ser un auténtico demócrata y reformista y haber asumido posiciones francamente revolucionarias.
– Por ejemplo – cambia de tema- , se dice que el PS estaba en posiciones más extremistas que el PC. Le tendría que decir que es cierto, pero, si le digo eso, al día siguiente aparece en la prensa “Altamirano reconoce que el PS era más extremista que el PC”, sin agregar en qué contexto lo digo. El PC tenía posiciones más moderadas por su carga histórica horrenda: haber suscrito las 21 tesis de Lenin que obligaba a todos los PC del mundo a transformarse en apoyadores del régimen soviético con sus luces y sus horrendas sombras. Si lee los documentos de la CIA, el problema para Nixon y Kissinger era que una alianza comunista gobernara en Chile. El PC, que, donde había triunfado, había establecido lo que se llamaba la dictadura del proletariado.
– ¿La dictadura del proletariado no estaba en sus planes?
– No. El PS tenía posiciones decididamente más revolucionarias que los comunistas. Cuando hablo de revolucionario me refiero a cambios radicales y profundos en las estructuras de una sociedad y, además, de que esos cambios son imposibles a través de una vía pacífica, democrática.
– ¿Eso lo pensaba en los años 70?
– Lo pensaba y más de una vez dije que el gobierno estaba condenado a un inevitable enfrentamiento. En ningún lugar del mundo se ha producido el cambio radical de una sociedad sin guerra o revolución.
– ¿Le dolería que lo tildaran de renegado?
– Por supuesto. Pero desde un comienzo fui partidario de que el partido abandonara su fundamentación en el marxismo, aunque el marxismo fue una gigantesca contribución al desarrollo progresivo de la humanidad desde el siglo XIX. Más allá de los horrores que se cometieron invocando a Marx. No es culpa de Marx que un Stalin, invocando su pensamiento, asesinara a 20 millones de rusos.
– Las tomas de fundos, de industrias, ¿fue algo espontáneo?
– Creo que en un 60-70% eran espontáneas. En menor porcentaje eran provocadas por dirigentes del PC, el MIR y el PS. El PS es el que menos tomas promovió. Otro error fue implementar un programa tan radical sin tener una mayoría política y social que apoyara esos cambios.
– ¿Allende quería convertir a Chile en una segunda Cuba?
– No. Así como reconozco que Allende fue tomando posiciones cada vez más revolucionarias, le digo que una segunda Cuba ¡jamás!
– Para usted ¿Cuba es un modelo?
– No. Tiene muchos aspectos extraordinariamente favorables – educación, salud, el fin de la discriminación de los negros- , pero es un régimen asentado en un sistema dictatorial. Fidel tiene un pretexto: el bloqueo americano. Para mí esa disculpa no es válida porque ha mantenido a su país durante décadas sin poder expresarse democráticamente.
– ¿Cómo ve hoy al PC chileno?
– …Esas son las cosas que no me gusta decir, pero la verdad es que el PC está fuera de la historia. No es actor de la historia hoy día.
POLÉMICA RÉPLICA
“Obsesivo afán” de la DC
Después de hecha la entrevista, Altamirano leyó el artículo “Allende y el Partido Socialista” de Ignacio Walker (“El Mercurio”, 27 de agosto) y reaccionó dictando su respuesta:
– No logro comprender el obsesivo afán de diversos dirigentes de la DC en intentar eludir sus responsabilidades históricas excusándose en presuntas decisiones de la directiva del PS.
– Para Patricio Aylwin, no habría llegado a un acuerdo con el gobierno de Allende por oposición del PS. Ignacio Walker insiste también en la misma afirmación. Y Luis Pareto, en otra declaración, sostiene que en una reunión en que participaron Renán Fuentealba, Patricio Aylwin, dos parlamentarios del PC y yo, me habría negado a buscar una salida como deseaba hacer el PC y me habría retirado de la reunión.
– Debo decir que jamás existió tal reunión y basta preguntarle a Renán y a Patricio si alguna vez estuvieron en algún tipo de negociación conmigo. No veo por qué Patricio Aylwin no responde directamente a quienes lo están acusando de golpista y que no son, precisamente, miembros del PS y que, por el contrario, contribuyeron a su elección como Presidente, le colaboraron lealmente, a pesar de haber sido un tan grande opositor al gobierno de Allende. Y por qué Ignacio Walker, “buen analista político”, no emplea su talento y conocimientos en hacer un análisis de las “correlaciones de fuerza” de su propio partido, tanto durante el gobierno de Frei como en el período de la UP y cómo él explica la cerrada oposición de Rafael Agustín Gumucio, a la sazón presidente de la DC, a su propio gobierno. Y por qué más tarde se escindiría un número tan alto y brillante de jóvenes DC para incorporarse a la coalición de la UP. Y cómo explica la reciente afirmación del senador Rafael Moreno en orden a que él, junto con Bernardo Leighton, habían redactado el voto de apoyo a la proclamación en el Congreso de Salvador Allende con la cerrada oposición de Patricio Aylwin. A pesar de haber sido el PS un partido díscolo y portador de diversos grupos y facciones, como lo advierte Ignacio Walker, bajo mi dirección permaneció absolutamente unido y leal a su Presidente, a diferencia de lo ocurrido en el gobierno de Frei Montalva.
IDENTIDAD
Carlos Altamirano Orrego, 80 años, casado en segundas nupcias con Paulina Violier, tres hijos.
Estudios: Primarios y secundarios Liceo Alemán.
Profesión: Abogado U. de Chile.
Filiación política: Partido Socialista.
Trayectoria: Abogado de la Papelera (42-43), la Cía. Chilena de Electricidad, Banco Sudamericano y Consejo Nacional de Comercio Exterior (53-58). Subsecretario de Hacienda en segundo gobierno de Ibáñez. Diputado por Valdivia, La Unión y Río Bueno (1961-65). Senador por Santiago (65-73) Reelecto. Secretario General del PS (1971-73). Exiliado 20 años en Alemania Oriental y Francia, hasta 1991.
Publicación: “Después de Todo”.
Estoy más cerca de Hamlet que de Lenin…
 
Discurso en el Estadio Chile
Santiago de Chile
 
Carlos Altamirano Orrego
 
9 de Septiembre de 1973
Camaradas militantes y amigos del Partido Socialista.
Compañeros del Partido Federado de la Unidad Popular. Compañeras y compañeros:
…Se esta viviendo una hora dura y amarga para el proceso revolucionario chileno, porque ayer hemos perdido una batalla en la gran guerra que libra el pueblo por su liberación y por su independencia.
Se ha entregado el canal 9 de televisión y los trabajadores de la industria ex-Sumar fueron víctimas de una brutal provocación por parte de la FACH; hace unos día muere en el hospital de Carahue, víctima de torturas y flagelaciones, un campesino de Temuco: Juan Segundo Cuyán, uno de los detenidos del show de la escuela de guerrillas, denunciado por algunos oficiales de la Provincia de Cautín.
Estos reveses no deben desanimar a los revolucionarios. Debemos sacar más energías que nunca para continuar esta gran batalla, en esta dura lucha. Algunos han dicho que vivimos en un Vietman silencioso, a consecuencia del terrorismo vandálico de los que se llaman demócratas.
Tratan de paralizar el país, declaran huelgas para liquidar la economía, impiden la llegada y distribución de alimentos y luego estos “demócratas” culpan a los marxistas de los padecimientos de la población.
La oposición no quiere una salida democrática.
La oposición no quiere una salida pacífica y democrática, esto tienen que entenderlo los que están planteando el diálogo.
-Da lectura a partes de artículos y comentarios aparecidos en el diario El Mercurio de Santiago, incitando abiertamente al golpe militar y al derrocamiento del gobierno constitucional-
Con vehemencia criminal buscan la guerra civil en nuestra patria. Para ello han montado una gigantesca empresa publicitaria y de terrorismo.
1) Paro de los transportistas
Con el paro de los transportistas provocan el desabastecimiento, el hambre. la angustia, que quieren transformar en repudio popular al gobierno.
A la CIA, el mantenimiento de esta guerra le sale muy barato: cada camionero paralizado recibe E 7.000 que al cambio negro —como lo convierte la CIA—, equivale a 2 ó 3 dólares. Es decir, que comprando 10.000 camioneros, han gastado 1.200.000 dólares. ¡La guerra más barata para los americanos!
2) El Congreso
La carta fundamental establece que sólo puede ser acusado el jefe del Estado por grave quebrantamiento a las leyes o poner en peligro la seguridad nacional o haber comprometido el honor de la Nación, para ello se exige los dos tercios de los senadores en ejercicio. Sin embargo, ahora pretenden apelar a una disposición contemplada para los casos de que el presidente tenga graves impedimentos físicos, para declarar vacante el cargo y llamar a nuevas elecciones por la simple mayoría del Congreso.
3) El terrorismo
Estos subterfugios legales tan burdos se suman al terrorismo sistemático: entre el 23 de julio y el 5 de septiembre se perpetraron mil quince atentados, 24 al día, uno cada hora, con un saldo de más de 10 muertos, más de 117 heridos, aparte del gigantesco daño económico, y me pregunto: ¿quiénes financian esta acción terrorista?
4) Los allanamientos
Los allanamientos conforman otro de los mecanismos empleados para provocar el enfrentamiento y crear el odio entre las Fuerzas Armadas y los trabajadores, y la derecha lo esta consiguiendo.
Advertimos que algunos altos oficiales no se dan cuenta cómo están sirviendo de instrumento a los reaccionarios.
Los soldados, marineros, aviadores, carabineros, son hermanos de clase de los traba¬jadores y no pueden disparar contra ellos.
Entre el 2 de julio y el 6 de septiembre se han registrado 75 allanamientos, sólo tres de los cuales se han dirigido contra los reaccionarios y todos los demás contra los trabajadores y modestos campesinos.
¿Cómo es posible que esto ocurra en los mismos momentos en que el fascismo desata una ola de crímenes y terrorismo e insta al golpe militar sedicioso, sin que se les aplique la menor sanción?
La derecha produce apagones en dos o tres provincias, atentan contra nuestros dirigentes, nuestros locales partidarios y sindicales.
¿Se les castiga o apresa?
¡¡No compañeros!!
Se castiga y apresa a los dirigentes de izquierda.
Los Pablos Rodríguez, los Benjamines Matte, confiesan abiertamente haber participado en el Tanquetazo.
¿Se les allana y humilla?
¡No compañeros!
Se allana Lanera Austral de Magallanes, donde se asesina a un obrero y se tiene a los trabajadores de boca en la nieve durante horas y horas.
Los transportistas paralizan el país, dejando hogares humildes sin parafina, sin alimentos, sin medicamentos.
¿Se los veja, se los reprime?
¡No compañeros!
Se veja a los obreros de Cobre Cerrillos, de Indugas, de Cemento Melón, de Cervece¬rías Unidas.
Frei, Jarpa y sus comparsas financiadas por la ITT, llaman abiertamente a la sedición. ¿Se les desafuera, se les querella?
¡No compañeros!
Se querella, se pide el desafuero de mi persona, de Palestro, de Garretón, de Enríquez, de los que defienden los derechos de la clase obrera con o sin uniforme.
El 29 de junio se levantan generales y oficiales contra el gobierno, ametrallando horas y horas el Palacio de La Moneda, produciendo 22 muertos.
¿Se los fusila, se los tortura?
¡No compañeros!
Se tortura en forma inhumana a los marineros y suboficiales que defienden la Constitución, la voluntad del pueblo y al compañero Allende.
Patria y Libertad incita al golpe.
¿Se les apresa, se les castiga?
¡No compañeros!
Siguen dando conferencias de prensa, se les da salvoconducto para que conspiren en el extranjero.
Mientras se allana Sumar, donde mueren obreros y pobladores, y a los campesinos de Cautín, que defienden al gobierno, se les somete a los castigos más implacables.
Se ataca al compañero presidente, a nuestros dirigentes y a través de ellos a los trabajadores en su conjunto, en la forma más insolente y libertina por los medios de comunicación millonarios de la derecha.
¿Se les destruye, se les silencia?
¡No compañeros!
Se silencia y se destruye a los medios de comunicación de izquierda, el canal 9 de la televisión, última posibilidad de voz de los trabajadores.
Y el 4 de septiembre en el tercer aniversario del gobierno de los trabajadores, mientras el pueblo, 1.400.000, salíamos a saludar el triunfo, a mostrar nuestra decisión y conciencia revolucionaria, la FACH allanaba Mademsa, Madeco, Rittig, en una dé las provocaciones más insolentes e inaceptables. Todo esto sin una respuesta aparente de nuestra parte.
5) La marinería
Después de que la derecha asesinó al comandante Araya y pretendió culpar a la izquierda, después de que voló el oleoducto de Curicó e inventó al Comandante Sabino, para encubrir su crimen, ha montado una nueva provocación siniestra: “El show de la marinería”.
A través de torturas arrancaron confesiones, con valor jurídico, para culpar a la tropa de preparar un motín y tratar de mezclarnos en un supuesto complot.
Voy a dar lectura a una carta manuscrita enviada al presidente Allende por esos marineros mártires desde el cuartel de Silva-Palma de Valparaíso.
CARTA DE LOS MARINEROS ANTIGOLPISTAS
Su excelencia el Presidente de la República y a los trabajadores de todo el país: nosotros los marinos de tropa, antigolpistas, les decimos a las autoridades, a los trabajadores de todo Chile y a nuestros familiares, que ni las amenazas que nos hacen nuestros jefes de volver a flagelarnos, ni mil torturas más, nos impedirán decirle la verdad a nuestra clase. La clase obrera, y nuestros compañeros de tropa, del Ejército, Fuerza Aérea y ciudadanía en general.
Los reaccionarios han usado todos los medios de convicción para mentirle al pueblo diciendo que nosotros los marinos, por los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, íbamos a Bombardear ciudades como Viña del Mar, Valparaíso y otras.
Los hechos son diferentes, nosotros esclarecemos estos hechos tan inmensamente distorsionados por la derecha reaccionaria, junto a los oficiales y grupos golpistas de la armada, que por fuera se ven limpios, blancos y por dentro están podridos.
Es falso que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, nos dirigieran. Es distinto.
Nosotros acudimos a distintas personalidades para dar cuenta del golpe de Estado que preparaba la oficialidad golpista coludida con los reaccionarios de las otras ramas de las Fuerzas Armadas y partidos políticos de derecha.
Nosotros los marinos antigolpistas de tropa, buscamos por todos los medios comunicarle al pueblo y al gobierno de este golpe de Estado que planificaba la oficialidad golpista de la Armada.
Para nosotros era vital evitar esta gran masacre contra el pueblo, que estaba ya planificada con fecha definida entre el 8 y el l0 de agosto, por datos e informaciones concretas, sumando a estas las diferencias de nuestros jefes para con nosotros la tropa, donde nos explicaban que por tales o cuales razones el gobierno marxista debía ser derrocada y limpiado el pueblo de dirigentes marxistas.
Para ellos, para todo dirigente de izquierda iba a ser sin duda, el plan Yakarta, como nosotros habíamos logrado saber por ellos mismos y corroborado en el proceso que se nos sigue.
En cuanto a hechos, por ejemplo: a uno de nosotros el Cdte. Bilbao, Fiscal naval, le pregunto de cómo se iba a restituir la legalidad, cuando no iba a quedar después del golpe ningún líder de izquierda vivo. También para nosotros dentro de este plan la suerte es incierta.
En el juicio mismo que se nos sigue, podrán darse cuenta Uds., la ciudadanía, de los tenebrosos planes que tienen para ejecutar, la oficialidad golpista contra la clase trabajadora, nuestra clase, porque nosotros los marinos de tropa, somos hijos del pueblo, por lo tanto, jamás haríamos fuego contra él.
El odio de estos señores ha sido tan grande contra nosotros.
¿Cuál ha sido nuestro delito?
Nuestro delito: oponernos al golpe de Estado, por lo cual ellos fracasaron. Por este delito se nos ha flagelado y torturado criminalmente. Se nos ha ofrecido no flagelarnos más, inclusive dejarnos en libertad, con tal de que nosotros cooperemos y digamos que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, nos dirigían y que nos habían ordenado bombardear Valparaíso, Viña del Mar, la Escuela Naval y otras cosas por el estilo.
Como nos negábamos, nos seguían golpeando, clavados en la cruz, nos colgaban en ataúd, nos hacían tomar las meadas de los verdugos, nos colgaban de los pies y nos sumergían en el agua, nos sumían en pozos de barro, nos aplicaban corriente, nos tiraban agua caliente en el cuerpo, después fría, y decenas de cosas más.
En Talcahuano, nos interrogaron sin venda y estuvieron a cargo en forma de hecho, los Señores Kohler, el capitán Bunster, los tenientes Jaeger, Letelier, Luna, Alarcón, Tapia, Maldonado y Letich.
Nos hacían hablar en grabadora lo que ellos querían pegándonos culatazos por todos lados y nos decían: “Tienen que hablar lo mismo donde el fiscal”.
Y el fiscal nos preguntaba “Se siente mal, si les han hecho algo, díganme”.
Llegábamos machucados. Apenas si podíamos hablar, otros no podían andar, otros con conmoción cerebral no podían venir a declarar.
Nosotros le preguntamos a la ciudadanía si a los señores Viaux, Super, comandante Sazo, de la Armada, que todavía se encuentran en servicio activo, ¿los torturaron?
Si defender el gobierno, la Constitución, la legalidad, el pueblo, es un delito, y al contrario derrocar al gobierno, atropellar la ley y terminar con la vida de miles de seres humanos ¿eso, es legal? Que contesten los trabajadores.
Se me acusa de haber asistido a reuniones con marineros y suboficiales: la verdad es que concurrí a una reunión a la cual fui invitado para escuchar las denuncias de los suboficiales y algunos marineros en contra de actos subversivos perpretados presuntamente por oficiales de esa institución armada.
¡Y concurriré todas las veces que se me invite para denunciar cualquier acto en contra del gobierno legítimo y constitucional del presidente Salvador Allende!
 El Poder Judicial
Lo más probable es que en estos días sea yo desaforado y condenado por la justicia burguesa.
Hay que tener en claro la increíble parcialidad de los tribunales: de 183 querellas por calumnias e injurias interpuestas en los últimos 3 años, 174 fueron contra la derecha y de ellas, en sólo 3 casos se ha condenado a los autores con condenas inferiores a 80 días de prisión remitida. En cambio, contra la izquierda se plantearon 9 querellas, 7 de las cuales ya han sido falladas con duras penas de presidio contra periodistas populares.
Junto con el terrorismo, el sabotaje, las maquinaciones “jurídicas”, las acusaciones desenfrenadas, los sediciosos han encontrado también terreno propicio en algunos elementos de las fuerzas armadas.
Hacemos aquí un llamado usando el célebre poema de Nicolás Guillén:
“No sé porqué piensas tú
soldado que te odio yo
si somos la misma sangre
tó y yo – yo y tú
tú eres hombre
lo soy yo
no sé porqué piensas tú
soldado que te odio yo”.
EN CUANTO AL DIALOGO
Ante esta embestida coordinada y apoyada desde afuera, algunos piensan que la respuesta tiene que ser el diálogo.
No puede ser, el Partido Socialista ha dicho que no puede haber diálogo con tos terroristas, con los asesinos, con quienes están hambreando al pueblo, con quienes están llevando a la catástrofe y al caos económico a la patria, con los responsables de tanta miseria, de tanta angustia, de tanta inseguridad.
En dos oportunidades anteriores se intentó el diálogo y ha fracasado, a pesar de que el gobierno. contra la voluntad del Partido Socialista, ha concedido en todo lo que el Partido D.C. ha pedido, pero ahí predomina el sector golpista que lidera el señor Frei.
Existen elementos honestos en el Partido D.C., pero ellos son una minoría que en definitiva se han hecho cómplices de estos dramáticos desmanes contra Chile.
LA FUERZA DEL PUEBLO
La conjura de la derecha —piensa nuestro partido— sólo puede ser aplastada con la fuerza invencible del pueblo unido a tropas, clases, suboficiales y oficiales leales al gobierno constituido.
Sepan: el Partido Socialista no se dejará aplastar por una minoría oligárquica y sedi¬ciosa.
No aceptaremos arbitrariedades vengan de donde vengan, estén o no estén armados quienes las ejercen.
No nos someteremos jamás a la fuerza de un poder ilegítimo.
Aquí hay un partido, vanguardia de la clase obrera, con 40 años de tradición de luchas proletarias, resuelto a resistir cualquier intento golpista.
Chile se transformará en un nuevo Vietnam heroico si la sedición pretende enseñorearse de nuestro país.
La fuerza del pueblo, compañeros, hay que utilizarla como se utilizó en el paro de octubre: el paro empresarial, d paro de los capitalistas, fue aplastado por la clase obrera.
A nuestro juicio, compañeros, el golpe reaccionario se ataja golpeando al golpe. No se ataja conciliando con los sediciosos.
El golpe no se combate con diálogos. El golpe se aplasta con la fuerza de los trabajadores, con la fuerza del pueblo, con la organización de la clase obrera, con los comandos comunales, con los cordones industriales, con los consejos campesinos.
Hemos oído aquí gritos de “crear, crear, poder popular”, porque el pueblo así lo ha comprendido. La guerra civil en que se encuentra empeñada la reacción, estimulada, apoyada, financiada y sustentada por el imperialismo norteamericano, se ataja sólo creando un verdadero poder popular.
El compañero Allende no traicionará, compañeros, dará su vida si es necesario en la defensa de este proceso.
Carlos Altamirano