Por Rodrigo Ramos

En el terminal de taxis un adolescente moreno -de mirada divertida- se le acerca a Seba, huesudo que no sobrepasa los 25 años con pelo largo, y le propone dos alternativas: marihuana o coca.
Seba le hace una negación con la mano. Es la primera vez que está en Tacna y desconfía pues cree que el asunto es parecido a Chile; es decir, Seba elucubra que le aparecerá un aguafiestas policía con su perro drogadicto.
Seba ignora que en Tacna, la ciudad peruana limítrofe, el asunto es más relajado.
El amigo que acompaña a Seba le compra un paquete de marihuana peruana o perucho del tamaño de un jabón a otro chico “busca miradas” del terminal. Luego los amigos, salpicando sonrisas, abordan un taxi que los deje en la plaza.

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Los chilenos van a Tacna por la entretención y la libertad pues el cambio siempre los ha favorecido, escribe por wasap el estudiante de periodismo de una universidad santiaguina, Edgard Lara. El joven vivió hasta los 22 años en Arica y conoce de memoria la ruta de la felicidad.
Lara que se pasea por Estación Central con una camiseta de la selección peruana de fútbol, cuenta que los peruanos dan toda la libertad a los chilenos para que dejen la plata
El señor escribe esto:

Estimado
Se puso de moda de hace un par de años a la fecha de ir a carretear allá en vez de invertir en las discos de Arica. El copete es más barato, los bares y las discos son más producidas; muchas tienen instaurado el código de vestimenta, si no vas bien pinteado te quedas fuera, esa guea le gusta al chileno, sentirse importante, sentirse un gueon vip, sobre todo en Perú, país que miran con inferioridad. En resumen, te puedes reventar con poca plata”.

Usted decide

¿Qué hacen los chilenos en Tacna, señor? Después de todo es una pregunta difícil para Willy González, peruano, editor de Cuadernos del Sur, a quien le da lo mismo los chilenos.
Sin embargo el buen Willy  se la juega y dice que hay un gran número de compatriotas van por el casino; sobre todo los de tercera edad y jubilados, o sea mayores de edad. Los luminosos y a veces amplios casinos de Tacna están en todas las esquinas del centro; algunos chisporrotean luces como discos voladores. Los casinos son más económicos que sus homólogos chilenos, generosos y a la vez, reparten trago toda la noche. En los casinos también se puede fumar. En general, dice el buen Willy se puede fumar en cualquier lado.
Esto de fumar deja al descubierto una rara costumbre; explico: una peruana que fuma en público es mal vista, pero a las chilenas se les concede esa satisfacción. Hay un dicho antiguo en Tacna: si una mujer fuma en la calle es porque es chilena o prostituta.
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Otro grupo de chilenos van a los dentistas, oculistas y lo último: cirujanos plásticos. Los valores son más económicos, sin embargo siempre está la posibilidad de quien te atienda no sea un profesional. A media hora de alguna improvisada clínica tacneña, ya en Chile, nadie se hará responsable por una liposucción mal hecha y esto lo saben en Arica; en consecuencia la recomendación en caso de médicos es contar con un dato preciso.
El buen Willy afirma que la otra pasión de los chilenos, es comer, comprar películas piratas, ropa de marca pero pirata y un número menor que va a Las Cucardas y se fascinan.

Mercado del placer

tacna

Desde Calama salen buses que llevan a los mineros directo a Las Cucardas.
Cuando algún ariqueño se le pregunta por Las Cucardas, abren los ojos, mueven la cabeza y luego cuentan historias, anécdotas y situaciones –previsibles y no previsibles-.
El joven Lara escribe esto desde el interminable Santiago, sobre las cucardas vía Facebook:

Estimado:
“Las Cucardas” son un local a las afueras de Tacna, en Alto Chorrillo, que tiene sobre 100 minas de todo tipo para la perversión que se te ocurra. La gran diferencia es la calidad en función del precio, puedes escoger entre negras, limeñas, serranas de primer corte que (sic) te van a soltar el chico por 5 lucas (http://www.facebook.com/cucardatacna/photos_stream ahi hay un par de fotos de referencia). Obviamente puedes optar por chiquillas que no sean de primera clase, lo que va a disminuir el precio a un gasto absurdamente barato. Me imagino que ahora debe estar más caro, pero aun si doblaran el precio, saldría más barato que las chiquillas de Arica, que cobran de 15 pa’arriba, pero partiendo por gorilas arrancados de quién sabe dónde.

Luego de tamaña referencia, el joven Lara, me habla de otro tema que atrae a los chilenos en Tacna, la droga.

Estimado:

Mi relación con las drogas no es muy cercana, no te podría hablar de coca pues no cacho como es la mano allá, pero la hierba igual es barata. Barata, de buena calidad y en cantidad. Mis amigos pasaban hierba por la frontera, se venían con unos paquetes como esos jabones Le Sancy de Punto Rojo. Esas les costaba 10 soles, los que son algo así como 2 lucas. En ese sentido la frontera está de adorno, puedes pasar forrado en hierba y no se dan cuenta, es eso o mis amigos tienen suerte.

El buen Willy redondea el tema de la represión policial. “Aquí no hay tanta represión, aquí se pachanguea”, dice el hombre con voz relajada, casi soñolienta al teléfono.

Frontera traicionera

El señor Daniel Rojas Pachas, académico, creador de la editorial Cinosargo, poeta de las redes sociales, que ostenta la doble nacionalidad (peruana y chilena) y quien reside en Arica, es habitualmente acosado por la policía fronteriza chilena. La editorial de Rojas Pachas es mitad peruana y mitad chilena. Cinosargo hace la diagramación y diseño en Chile, luego los contenidos son llevados a Tacna, donde la imprenta materializa el libro que volverá a ser chileno cumpliendo un pago de impuestos en aduana.
En su Facebook, Rojas Pachas siempre patalea que la policía le revisa los libros.

– ¿Quién son peores, los peruanos o chilenos de la policía fronteriza?

-Yo creo que la pregunta apunta más bien a quién cumple su pega y quien saca la vuelta, los agentes chileno, son exigentes con todos: chilenos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos y peruanos; con los gringos difícilmente, pero se han visto casos, en definitiva, es el poder ejercido en todas sus expresiones y en las facetas más inverosímiles, desde obligarte a botar una artesanía so pena de multa, y con humillación pública incluida, hasta ser llevado a cateo y registro, bueno son las órdenes que tienen y las cumplen a cabalidad; al otro lado, en Santa Rosa (Frontera de Tacna), el control a los extranjeros es mínimo, son más pesados con sus compatriotas, y sobre todo con las personas de la sierra que transportan mercadería de contrabando, cigarros, ropa usada y medicinas en ambos sentidos

Dejamos tranquilos a nuestros entrevistados. Ahora señora y señor, joven aún, si se intereso por hace turismo en Tacna; averigüe el valor de los pasajes hacia Arica. De Arica a Tacna hay algo así como 45 minutos de viaje, siempre en esos taxis algo perfumados que parecen lancha. Le aconsejo no preguntar por el mar de la discordia, pues ni a los ariqueños ni a los tacneños le interesa mucho el asunto. Ellos se aman; son como marido y mujer.
Ahora nuestro amigo Seba, quien dio inicio a esta crónica parte desde Tacna a Arequipa, en un 4X4 que arrendaron sin mucho lio ni papeleo a un peruano. La hierba alcanzará para todo el trayecto.