Por Ignacio Uranga, desde Buenos Aires.

¿A qué edad fue tu primer contacto con una guitarra y cómo llegaste?

-A los 8 años mi vieja me llevaba a Canal 11, al programa donde ella hacía de secretaria con Mario Sánchez y Beto Cabrera. El programa se llamaba “El Paquete del Dúo” e iba todos los fines de semana en vivo. Allí vi a Oscar Alemán y hablé con él. Era un mulato oriundo del Chaco que tocaba jazz, o lo que le pidieras.

Bailaba tap, tocaba con la viola en la espalda. Un verdadero portento argento. Había estado en Francia: se fue con su guitarra a recorrer mundo y terminó de director de la orquesta de la cantante afro-americana Josephine Baker.
Bueno, eso, más la influencia de Hugo Díaz con su armónica, que también iba al programa en el que mi hermano y yo actuábamos entregando los premios a los concursantes de los juegos. Él nos hizo entrar en el mundo del espectáculo de una vez y para siempre.
Marta, que era una señora vecina, tenía una guitarra de Casa Núñez, una criolla, y se la pedí prestada. Me dormí el primer día con la viola encima, después de tocar miles de veces cada cuerda, y me hice la promesa de esforzarme tipo gimnasio, pesas y ejercicio… ¡pero de guitarra! Así llegué a las 8 horas de práctica, y a los 16, ya con una eléctrica y el viejo tocadiscos Winco, más los discos de Credence, Pappo’s Blues 1, 2, 3 y 4, Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Santana, The Beatles, The Rolling Stones, Manal y Almendra, tenía bastante camino recorrido.

¿Cómo es tu formación? ¿Eres autodidacta o tomaste clases?

-Mi formación fue con Edelmiro Molinari, que me enseñó el método de Berklee: a poner bien arqueados los dedos para no aplastarlos, y el manejo de púa, más lectura y solfeo. Después seguí solo. A los 16 fui con Malosetti una clase y no me gustó para nada. Entonces seguí y sigo solo, aprendiendo de todos lados lo que puedo, sobre todo de oído, pero también atento a la armonía, que es fundamental. Me acuerdo esas mañanas en la casa de Edelmiro y Gabriel, en la calle Italia, en Vicente López, ya había visto a Pappo. Edelmiro me dice: “Seguro que vas a tocar Blues, por la manera de pegarle con la púa”. Le respondí: “Sí, quisiera tocar como Pappo”.
Cosa que no le gustó mucho… (jajajja). Después fui una clase con Rick Anna, que venía de residir en Londres unos años y allá había estudiado con Robert Fripp, el violero de King Crimson, una banda azota de Inglaterra (“azota” es un término que usábamos con Pappo, Botafogo, Pirin; Pan Dicky y otros amigos, para definir a los músicos que se mandaban la parte con música sinfónica o experimental y defenestraban al Blues, sobre todo aquí en Argentina, porque se ponían en Salieris). Sólo duré una clase: no me gustó el estilo Crimsoniano! Aunque Rick es un músico muy capaz, yo estaba más en Blues y el Rock. Entonces seguí solo y tan mal no me fue.

¿Qué edad tenías cuando formaste Patricio Rey y Los redonditos de Ricota? ¿Cómo fue la gestación de esa banda?
-Tenía 18 años cuando empecé en Patricio. Lorenzo es un luthier que hace guitarras y yo, como me compré la Gibson SG Special a través de su hijo Eduardo, me hice amigo de él. Me calibraba la viola y charlábamos mucho en su local en la Avenida 9 de Julio, en el centro de Buenos Aires. Un día me dice: “Conejo, hay unos pibes de La Plata que necesitan un guitarrista, les dije que tocás con slide y punteás”
Así me llama un día de 1978  Skay y quedamos en su departamento de, creo, la calle Hipólito Irigoyen,  a pocas cuadras de Avenida de Mayo y de lo de Lorenzo. Allí me esperaban estos dos: La negra Poli y Skay.
La propuesta era tocar en esta movida… que los dos fogoneaban de manera muy peculiar y con mucho cariño hacia Patricio. La pregunta era: ¿¿¿Quién es Patricio???
-Patricio es un niño. ¡Un Gurú! Dicen que lo vieron por Salta… Pierde la forma humana en las fiestas de Patricio cuando tocamos.
Así encaramos a la revista Pelo, donde Cibeira nos recibió a Poli, Skay, y a mí, e hicimos, creo, la primera nota de Patricio en un medio de rock…Ellos ya habían tocado en La Plata en alguna fiesta de amigos y en Salta.
Poli consigue un teatrito chiquito en la Avenida 9 de Julio, a escasos metros de lo de Lorenzo, en el Teatro de Artes y Música, con una columna en el medio del escenario (rie).
Ensayamos en el sótano de Corrientes, luego bautizado “El Tubo”, que era tres pisos para abajo, durante 15 días sin el cantante. Yo preguntaba: “¿Y el cantante? Skay me decía: “Es el Astronauta Italiano: El Indio Solari!”.
Un día aparece El Indio, que, la verdad, cantaba bien y tenía unas letras muy particulares sobre personajes como “El Hidromedusa”, “El Blues del Noticiero”, “Mariposa Pontiac”, “Imperialismo Espacial”. Entre rock y psicodelia criolla, ¿no? Pero la verdad, El Indio no era el prototipo de cantante de la época. Era pelado y con bigote tipo Don Nicola ya a sus 28 años. No se afeitaba toda la bocha como ahora y era más un portero de edificio que un Robert Plant o Mick Jagger!!! No se si me explico…
Un día me llama Poli y me da una dirección de una casa de de disfraces, donde me dieron un frac.
Antes del concierto alguien me hizo un enorme clavel de papel que me encajaron en la solapa. Skay con antiparras de soldador, Fenton de Mosquetero (que era el bajista), Migota, en la batería, normal, y el Indio normalito! Así desembarcamos en Baires, con ayuda del Doce (un integrante de Patricio, que era conocido como el Sultán, se disfrazaba con turbante y chalequito, babuchas y toda la parafernalia….), junto a toda una corte desopilante de tipos en taparrabos y sus cuerpos pintados con colores, quienes corrían con canastas llenas de Redonditos de Ricota ( todo bastante gay!). Además estaba La Momia (Monona), una mina también de la troupe ricotera que hacía un strip-tease (se desnudaba al compás!) Otro integrante, nada más y nada menos, era Rocambole o El Mono, que dibujaba y diseñaba los volantes de Patricio para publicidad. No se pegaban carteles ni se hacía ninguna propaganda; sólo se repartían los volantes del Mono en los bares de Corrientes y aledaños, con mucho cuidado porque la cana te llevaba preso (era época de los militares y plena represión).
Un día fuimos a ensayar al teatrito y alguien había dejado las canillas abiertas en el baño. Se había inundado y la alfombra se había mojado también, cosa que quizás nos salvó de vivir la tragedia que años después vivirían los Callejeros, porque en el teatrito Los Elfos en taparrabos portaban bengalitas o estrellitas, de esas chiquitas, y corrían con eso encendido en la mano. ¡Qué peligro! ¡La sala se llenó!
Skay tenía colgando un pito de referí para que yo cortara los solos. Skay se dedicaba más a las rítmicas y riffs de base, no era el violero que es hoy. Como a muchos otros,  la necesidad lo forjó.
En el concierto Apareció David Lebón con el productor Oscar López. Salieron corriendo asustados al ver el desparpajo de lo nuestro. De todas maneras, López igual propuso algo- que fue rechazado por Poli, creo-, y David comentó en algunos medios que le había gustado cómo tocaba yo la viola.
El segundo día llego a tocar y me encuentro con Poli afuera que me dice que el dueño nos canceló la función por temor a la policía (era demasiè para esa época de milicos!)
Y así debutamos.
Hay que pensar que esto era una gasta de amigos, no ganábamos dinero. Todos teníamos la camiseta puesta en la aventura.
Pasó todo el año y Poli y Skay se fueron al Chaco Salteño a bajar árboles y/o a plantar zapallos. Vuelven y me convocan nuevamente. Ensayamos en la Av. Callao (de lo que quedaron unas fotos encima de una pared con reja de lanzas en la que estamos Skay, amigos varios y yo). Era una sala de ensayo amplia, con escenario.
Tocamos en la Sala Monserrat en San Telmo, en la calle México, creo, con Marcelo Pucci, de la Blusbanda, que tocaríamos juntos, después, en Pappo’s Blues también y luego sería el batero de los Dulces 16, con varios agregados en la troupe, como Sergio Martínez, alias El Mufercho, que venía vendado como momia, mientras nosotros tocábamos marcha alegórica. Después, era desenvuelto de la vendas y oficiaba de orador, presentando a Patricio (ya con tres minas en bolas en escena hubo que sacar tipos que se las querían llevar). Rompimos todo, se súper llenó de boca en boca, unas 300 personas! Con tres violas, el Blusero León se había sumado desde la Blusbanda de mi mano a Patricio y cantaba un par de temas de su autoría: “Mi Alma” y “Una Noche en Bahía”.
Ya lo próximo fue en el teatro de La Cortada (luego se llamó el Parakultural), en el bajo, a escasos metros de  Av. Alem. Allí la hicimos con Robertino Granados, que era un actor/ director de teatro e hizo una puesta con Katia Aleman entre las chicas, vestida de infartante conejita de Play Boy, con una cesta llena de verdurita cortada chiquita (con el agregado, por supuesto, de León “El Blusero” en viola y canto). León Gieco apareció entre el público, pero huyó despavorido por el volumen de nuestros equipos de viola. En fin, estuvo más que bueno.
Poli protestó por el volumen que, según decía ella, no se escuchaba al poeta (por el Indio), cosa que detonó la relación: siempre se pudre con Poli como oficial de injusticia! Qué se le va a hacer! Alguien se tiene poner los pantalones como Gestapo! Y le toca a ella… Un llamado de ella a mi casa y le dije: “¡Vos a mi amplificador no lo tomás más!” Ella en medio del último concierto me dio vuelta el bafle Marshall. Puede ser que tuviera razón, pero la manera fue muy autoritaria…
Le dije que estaba Ciro Fogliatta, de Los Gatos, y Polifemo para agregar un órgano Hammond y piano a la banda, a lo que me contesta: ” Ustedes de la Capital…quieren copar a Patricio…ya hubo varios que trataron de hacerlo como Alejandro Medina …” León Vanela, El Blusero, era de la provincia de Bs As y Ciro era de Rosario…Y no quería copar nada, era chico y solo quería sonar mejor. Nos mandamos a la mierda y ahí se cortó la relación por muchos años.

¿Cómo es tocar después de haber integrado una de las bandas más importantes del rock argentino?

Consigo más alumnos…

¿Qué pensás que pasó con esa banda, que convocaba y sigue convocando multitudes?
Hubo un crecimiento exponencial de público y se llenó de lumpen.
Los egos de los tres: Poli, Skay e Indio se dispararon de mal modo. Una supuesta banda que terminó siendo un grupo de tres. La frase de Poli era: “Nadie es indispensable, Skay”, y se dio vuelta como karma contra ellos dos.
Indio terminó en las remeras de los pibes, que quizás creyeron que él es Patricio. La guita se transformó en algo importante al pedo, y la colisión de planetas se volvió a dar: primero conmigo, que toque en los tres  estadios de Huracán por 500 pesos cada uno después de dos meses de ensayo en el primero y dos meses de ensayo en el segundo. No me alcanzaba ni para los sanguches. Poli me verdugueaba de novela…
Me llaman para Racing 5 años después. Promesa de Skay por medio de pagar mejor, cosa que hicieron, pero no de la manera que habíamos hablado.
La propuesta era que me quedara fijo en la banda, y debido a la falta de cumplimiento de parte de ellos en el pacto económico,  nos enojamos ambos.
Como se puede ver, terminó en la separación, por colisión entre Indio y la pareja Poli /Skay. De esta manera quedaron sin trabajo Semilla, Dawi y Sidotti…muy injusto.
Pero era más barato pagarle a nuevos, se rebajan los salarios y se prueban nuevos esclavos.

Las letras de Patricio Rey tienen una impronta política muy fuerte, ¿te considerás un sujeto político?
-No me parecen tan políticas las letras del Indio. Sí juegan con filosofías interesantes y un ángulo de buenos giros poéticos=lumpen de argot carcelario y firosto no muy habitual en nuestro país.
Yo apoyo – como también vi que el Indio hace- las buenas políticas de derechos humanos, como las de los períodos de Néstor y Cristina Kirchner, amen de la justa denuncia de lavado de cerebro de parte de los 300 medios que responden a Clarín y La Nación, Perfil, etc.
Cambio de 180 grados en las políticas sociales, políticas culturales y comerciales que ha habido desde el 2003 a esta parte. Los demás políticos son unos caraduras, en su mayoría hablan boludeces y a la hora de gobernar ceden al FMI, como vimos en casos como el de Patricia Bullrich, que cambia de camiseta cada dos por tres. Y encima no se les cae una puta idea ni por puta…
A Skay lo sé un admirador de Evita, y en general son de ideas bastante progresistas, pero en la práctica todos somos unos burgueses redomados….

Contame de tu formación actual, Tao de king. ¿Por qué ese nombre?
-Tao de King es un nombre que se le ocurrió a Peter Kunst (quien está a cargo de la baterista, saxo, voz, teclado, además de ser ingeniero de grabación y arreglador de caños
de la banda que formaron primero Walter Sidotti, Luis Mayol) y que, al partir Walter se reemplaza por Peter Kunst. Grabamos Luis Mayol en voz y bajo, Peter Kunst, Gonzalo Palacios (ex Redondo, Twist, Soda, ect,) en saxo barítono, Pato Lucas Frasca (ex compañero mío de Pappos Blues en la época de Mi Vieja, Blues Local), y Carlos Rodríguez en trompeta. El disco lo grabó y masterizó Peter Kunst, y se puso en la web que hice en España con más de 10.000 descargas gratis desde Argentina. Tocamos con Maxi Siracussa en la Universidad de Bahía Blanca y en el Teatro Colón de Punta Alta. Tocamos también con Walter Sidotti y con Luis Mayol, este último vino en gira con la banda española Vargas Blues Band, con quienes toqué en España de invitado en algunas galas y aquí en Argentina en el  Teatro Metropolitan de la avenida Corrientes, en el año 2007, junto a otros invitados, como Claudio Gabis y Alejo Medina.
Luego, en 2009 o el 2010, fuimos con Walter Sidotti y tocamos otra vez en Punta Alta y en la Universidad de Bahía Blanca con una banda de amigos llamada “Los Desconocidos de Siempre” y el maestro Maxi Siracussa en viola, gran aporte de Maxi.
Luego tuve ofrecimiento de edición de un sello local, pero me negué porque no me cerro la oferta que me hacían, quedando Tao en stand by, parado hasta nueva orden… Yo estos años estuve tocando con “Dulces 16” y con “Rey Sonambulo”, junto a Sidotti hasta el año pasado.

¿ Cuáles fueron tus maestros?
-Mis maestros fueron Oscar Alemán, Edelmiro Molinari, Julio Soto- a quien debo más que a nadie en mi formación como violero-, Luis Alberto Spinetta, Pappo, con quien tuve el honor de tocar en 1978 y en 1993,  Botafogo, todos los bluseros; JB Lenoir, Skip James, Blind Mac Tell, T Bonne Walker, Robert Johnson, Led Belly, Credence con John Fogerty, The Beatles, Rolling Stones, Eric Clapton, John Mayall, Peter Green, Mick Taylor, Johnny Winter, Manal, Jimi Hendrix, Allman Brothers, Lynyrd Skynyrd, Redondos, Skay, Indio Solari, ZZ Top, Pink Floyd, Steavie Ray Vaughan, Deep Purple, Led Zeppelin, Taj Mahal, Ry Cooder, Doctor John, Alvin Lee Ten Years After, Alver lee,  BB King, Fredie King, Albert King, Albert Collins…etc

¿Cuántas horas tocás a diario?
-Toque 12 horas por día en España en el Metro (¿subte?), donde me bajaba a conseguir la diaria durante dos años… Y ahora toco 4 horas todos los días.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciarse en la música?
-Que toque mucho y escuche mucho y trate de hacerse de un estilo propio

¿Para qué creés que sirve la música? ¿Para qué te sirvió a vos?

-Sirve para vivir mejor. La música es todo para mí. Yo soy sólo un vehículo, pasa a través de mi alma, viene quien sabe de dónde. Me sirvió como medio de expresión, comunicación, y también como medio de vida.